Los Mossos d’Esquadra han desmantelado un punto muy activo de venta de cocaína que funcionaba desde hacía años escondido bajo la apariencia de un bar de Sant Feliu de Llobregat. Los investigadores han detenido al responsable del establecimiento, un hombre de 40 años de nacionalidad rumana, y una mujer de 46 años de nacionalidad rusa, acusados de un delito contra la salud pública por tráfico de cocaína y metanfetamina. Según ha podido saber ElCaso.com, ambos controlaban desde hacía años este establecimiento, ubicado en el barrio de la Salut, desde donde vendían droga a los clientes e, incluso, les permitían consumirla en el interior. Un auténtico narcobar que los Mossos han conseguido cerrar después de una investigación que ha permitido encontrar numerosos indicios de la actividad ilegal que se desarrollaba allí.
La investigación de la Unidad de Investigación (UI) de los Mossos de Sant Feliu de Llobregat culminó el pasado 10 de septiembre con una inspección en el bar. En el dispositivo también participaron agentes de Seguridad Ciudadana, efectivos del Área Regional de Recursos Operativos (ARRO) y la Unidad Canina.
Cocaína preparada para vender y consumir en el mismo bar
En el interior del establecimiento, los policías encontraron 21 papelinas de cocaína, la mayoría escondidas dentro de una copa y ya preparadas para venderlas a los consumidores. También había envoltorios y papelitos iguales a los que se utilizaban para preparar las dosis, así como una báscula de precisión. Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue un kit de drogotest que permite analizar la pureza de la cocaína. La presencia de este material apunta a que el responsable comprobaba la calidad de la droga que compraba antes de prepararla y ponerla a la venta a los clientes, según los investigadores.
Los Mossos también encontraron dentro de un congelador un envoltorio con diez gramos de metanfetamina. Además, en el local había 6.130 euros en efectivo, principalmente en billetes pequeños, dinero que los investigadores relacionan con la venta constante de droga. Los responsables del bar no solo vendían los estupefacientes. También permitían a los compradores consumirlos en el mismo establecimiento, concretamente en el lavabo, hecho que refuerza la consideración del local como un narcobar que funcionaba como punto de venta y de consumo.
Armas al alcance del responsable del narcobar
Durante la inspección, los agentes también localizaron diversas armas prohibidas al alcance del responsable del negocio: tres defensas, un bate de béisbol, dos cuchillos de caza y un machete. La cantidad de droga, el dinero, los utensilios para preparar y comprobar la cocaína y las armas permitieron a los investigadores reunir suficientes indicios para ampliar el operativo. Los Mossos pidieron entonces autorización judicial para entrar y registrar el domicilio de los dos detenidos. En su casa encontraron 43,9 gramos de anfetamina, 0,9 gramos de cocaína, 13.190 euros en efectivo y 3.200 leus rumanos. También intervinieron numerosas joyas, relojes de lujo y una gran cantidad de armas blancas, defensas y armas de fuego simuladas.

Un Maserati comprado con el dinero de la droga
Entre los bienes intervenidos por los Mossos también hay un vehículo de gama alta, concretamente un Maserati. Los investigadores creen que el coche es fruto de los beneficios que el responsable del bar obtenía gracias a la venta de droga y que esta actividad le había permitido adquirir tanto el vehículo como las joyas y los relojes de gran valor localizados durante el registro.

En total, los Mossos han decomisado 21 papelinas de cocaína en el bar, 0,9 gramos más en el domicilio, 53,9 gramos de metanfetamina, una báscula de precisión, casi 20.000 euros en efectivo, 3.200 leus rumanos, numerosas joyas y relojes, armas prohibidas y el Maserati. Los dos detenidos están acusados de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas y pasaron a disposición del juzgado de guardia de Sant Feliu de Llobregat.