Un verano más, dejar excrementos en las piscinas públicas se ha convertido en una asquerosa moda que, desgraciadamente, ha vuelto a las piscinas catalanas. Desde que el pasado 30 de junio se abriera la veda en Tàrrega, en Lleida, cada vez más municipios de nuestra casa han tenido que cerrar sus instalaciones por la presencia de heces humanas en el agua. Los ayuntamientos no dan abasto con las peticiones de civismo durante estos meses, sobre todo teniendo en cuenta que las sucesivas olas de calor que sufre el país hacen que muchísima gente acuda a estos refugios climáticos.
La última semana se han detectado casos —algunos, reincidentes— en piscinas de casi una decena de localidades. El viernes, día 10, el Ayuntamiento de Pallejà, en Barcelona, tuvo que cerrar durante 24 horas la piscina municipal grande después de haber detectado excrementos humanos. De acuerdo con el protocolo sanitario, se sometió el agua a hipercloración (un tratamiento desinfectante que utiliza grandes cantidades de cloro para eliminar bacterias, algas y parásitos) y se limpió y desinfectó de manera integral; antes de volver a abrir la puerta, se hizo un control sanitario para garantizar las condiciones óptimas de uso. "¡Hacemos un llamamiento al civismo y la responsabilidad para evitar conductas que ponen en riesgo la salud de la comunidad y generan molestias a todos los usuarios!", pidieron desde el consistorio.
Días más tarde, el miércoles 15, fue el turno de Besalú, en Girona. En este caso en concreto, los responsables —era un grupo entero— fueron pillados por los trabajadores de la piscina que vieron cómo entraban por una valla y hacían sus necesidades en el agua. El Ayuntamiento de Besalú, como es natural, cerró todo el equipamiento, a la vez que denunciaban los hechos. La gente que ensució la piscina de esta manera tan desagradable se escapó, pero desde el Ayuntamiento han asegurado que han puesto las imágenes de las cámaras de seguridad del recinto a disposición de las autoridades para que se les pueda identificar.
Algunas piscinas sufren defecaciones reincidentes
En Bellpuig (Lleida) y en Castellbell i el Vilar (Barcelona), la situación es todavía más preocupante. Durante los últimos días, las respectivas piscinas municipales han sufrido defecaciones en diferentes días. En concreto, en Bellpuig tuvieron que cerrar el recinto tres veces en una misma semana por el hallazgo de excrementos en el agua, mientras que en Castellbell i el Vilar, lo han tenido que hacer cuatro. Los vecinos expresaron su malestar, como es lógico, ya que estas semanas las altas temperaturas no han dado tregua ningún día y el cierre de las piscinas les privó de un lugar donde poder refrescarse.
Hay que aclarar que, en cuanto a Castellbell i el Vilar, tres de los cuatro incidentes fueron provocados accidentalmente por niños. Pero no así la última vez, que fue una gamberrada deliberada por parte de un grupo de adolescentes. El Ayuntamiento ya ha pedido la revisión de las imágenes por parte de la empresa de seguridad e interpondrá la correspondiente denuncia ante los Mossos d'Esquadra.
Los últimos dos casos de los que se tiene constancia son del viernes 17 de julio en Vic (Barcelona) y este mismo domingo, día 19, en Vilallonga del Camp (Tarragona). En Vic, el consistorio anunció que durante todo el día la piscina grande del Centre Municipal Esportiu (CEM) Patí estaría cerrada porque se habían detectado excrementos, lo cual obligó a activar el protocolo sanitario de limpieza y desinfección, mientras que en Vilallonga, las heces se encontraron en la Piscina Pública Municipal durante la mañana, con el consiguiente cierre de puertas que se prevé que volverán a abrirse este lunes, después de haber desinfectado el agua para garantizar la seguridad del uso de las instalaciones.