Los catalanes tienen opiniones muy diferentes sobre los grafitis. Lo que para algunos puede parecer una obra de arte, la necesidad de dejar marca allá donde van o incluso una gracia propia de una niña de tres años —que se dedica a pintar con un rotulador las paredes de casa—, para el resto de la sociedad, especialmente para los usuarios del transporte público catalán, se traduce en trenes fuera de servicio, demoras más graves de las que ya hay habitualmente y un gasto de dinero que podría ir destinado a otras cosas.
El Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público (ACAT) de los Mossos d'Esquadra ha dado este martes, 29 de septiembre, un golpe contra los grafiteros y ha detenido a nueve individuos acusados de ser los supuestos autores de 53 pintadas en infraestructuras ferroviarias de Barcelona y de las ciudades de su área metropolitana, como Sant Vicenç de Calders, Martorell, Vilanova i la Geltrú o Badalona, entre otras.
Más de dos años de investigación
La policía catalana inició la investigación hace más de dos años, en marzo de 2024, en el marco de la operación MURAL que analiza e investiga las pintadas que se producen en los diferentes trenes de Catalunya, y también en las estaciones de trenes y en otras infraestructuras.
Fruto de las gestiones, los Mossos han podido identificar y detener a nueve individuos de entre 20 y 36 años acusados de ser los supuestos autores de 53 delitos de daños por grafitis en infraestructuras ferroviarias. Cuatro de los arrestados no tenían ningún antecedente previo, mientras que el resto sí que habían sido detenidos anteriormente por los mismos hechos o por cometer delitos contra el patrimonio. La policía catalana, sin embargo, no ha comunicado la nacionalidad de los arrestados, que pasaron a disposición judicial ante el juez en funciones de guardia el mismo día de la detención y que quedaron en libertad con cargos.
Casi 230.000 euros en desperfectos
Los investigadores de los Mossos d'Esquadra estiman que los desperfectos que estos vándalos generaron en el transporte público catalán superan los 229.000 euros. Los grafiteros no tenían ningún tipo de preferencia y hacían pintadas en los trenes de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), en los de Rodalies de Catalunya y en los de los Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).
A pesar de todo, estas pintadas no solo afectan a las empresas, sino también al resto de catalanes, que hace años que ven cómo el transporte público catalán deja mucho que desear —especialmente en Rodalies— y cómo, por culpa de estos individuos, los trenes que tienen que coger son suprimidos o sufren demoras. No solo eso, sino también el impacto económico y medioambiental que supone tener que limpiar los vagones.
