Intentar modificar la matrícula de un vehículo que se ha robado es una buena idea sobre el papel, ya que permite hacer creer que no es el mismo y que se trata de otro. Sobre la práctica, sin embargo, puede ser muy diferente y hasta llegar a ser contraproducente. Especialmente, si no se trata de un cambio de una placa de matrícula por otra completamente diferente, sino que es una pequeña modificación cutre que podría hacer un niño pequeño y que, lejos de alejar los ojos de los agentes de policía, hace que sea aún más llamativa. Esto es lo que ha pasado en Igualada, donde la tarde del pasado martes se detuvo a un hombre a quien pillaron con una moto robada.
Los hechos tuvieron lugar durante un control estático que agentes de la Policía Local de la capital de la Anoia tenían montado en el municipio. Los agentes vieron que se acercaba una moto con dos ocupantes que coincidía con la descripción de un vehículo denunciado como robado el pasado 6 de febrero. Así pues, ante las sospechas de los agentes de que pudiera tratarse de la misma moto, ya que en la matrícula, aunque era diferente, solo cambiaba una letra, una patrulla empezó a seguirla hasta que se detuvo y los policías pudieron confirmar que se trataba del mismo vehículo sustraído días antes.
Una modificación penosa que no engañaba a nadie
Al observar la matrícula de atrás vieron que lo que parecía una letra B era en realidad una P, pero le habían pintado una curva de la parte inferior para simular que era otra letra. Así pues, el conductor de la motocicleta, un hombre de 42 años de quien no se ha facilitado la nacionalidad, quedó detenido por el robo del vehículo y por un delito de falsificación documental por haber manipulado la matrícula. Posteriormente, fue trasladado a la comisaría de los Mossos a la espera de ser entregado al juez, mientras que la motocicleta pudo ser devuelta a su legítimo propietario.
