El Ayuntamiento de Barcelona ha realizado inspecciones en casi una treintena de locales de la zona del Park Güell y se han llevado una sorpresa enorme: todos y cada uno de los 27 establecimientos cometían alguna infracción. Desde problemas con los rótulos hasta una asquerosa plaga de escarabajos, ninguno de los comercios escogidos del barrio de la Salut ha superado el examen del Ayuntamiento. En total se contaron casi 400 infracciones y, en consecuencia, se han precintado cinco de estos locales.

El despliegue se hizo ayer, jueves 19 de febrero, en 27 establecimientos de souvenirs, alimentación y bares y restaurantes. Se eligió el barrio de la Salut, especialmente la parte más cercana al Park Güell, por ser uno de los espacios con más turismo de la capital catalana. Enmarcado en el Pla Endreça y la estrategia de Espais de Gran Afluència (EGA), se ha inspeccionado los 27 locales y se han encontrado un total de 396 infracciones, la gran mayoría relacionadas con la licencia o la normativa de paisaje urbano, pero también otras más desagradables, como 22 por cuestiones de sanidad o 19 por problemas con el tratamiento de residuos. Entre estos problemas higiénicos, destaca especialmente un establecimiento que tenía una plaga de escarabajos, que fue clausurado.

Problemas con el cableado

Aparte de este asqueroso comercio lleno de insectos, también se ha precintado otro con razones de seguridad relacionadas con la instalación eléctrica, que resultaba un peligro. En este despliegue han participado la Guardia Urbana, inspectores de los servicios municipales, la Agencia de Salud Pública de Barcelona, Inspección de Trabajo, la Agencia Tributaria y, hasta, Endesa. Con este tipo de inspecciones, el objetivo del Ayuntamiento es mantener la ciudad segura, limpia y ordenada para tener una mejor calidad de vida y ofrecer una buena experiencia a los que pasean por la calle, sean de aquí o turistas. Tal como dice la primera teniente de alcaldía y concejala de Gràcia, Laia Bonet, “esta actuación nos ayuda a ordenar y a poner orden a una realidad que no nos podemos permitir en ningún sitio, pero todavía menos en barrios con una presión turística como en los entornos del Park Güell”.