Algunos policías tienen buen ojo a la hora de detectar delincuentes, pero si hablamos de olfato, ninguno se puede comparar con el de las unidades caninas. Los perros de la policía son los mejores a la hora de detectar drogas escondidas, y así lo ha vuelto a demostrar Mila, una perra que forma parte de la unidad canina de la Policía Municipal de Girona. Gracias a Mila, los policías han podido detener a dos jóvenes, de 25 y 26 años, con varios gramos de marihuana encima. El cuerpo policial no ha revelado a este medio la nacionalidad de los jóvenes ni si tenían antecedentes.
Los hechos tuvieron lugar ayer, miércoles 11 de febrero, durante un control preventivo de la policía en la zona este de Girona. Hacia las cinco y media de la tarde, los agentes detuvieron un coche que se aproximaba, ocupado por dos jóvenes. Los policías los identificaron y Mila se activó, detectando un olor sospechoso. El perro se acercó al vehículo e indicó a los agentes que allí dentro llevaban alguna sustancia ilegal. Gracias al aviso de Mila, los policías pudieron localizar varias bolsas llenas de marihuana que tenían escondidas los jóvenes, por lo que se les acusó de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas.
Eris, otro perro policía
Según explican los agentes, este tipo de operativos se han convertido en habituales para prevenir delitos y reforzar la seguridad, con el objetivo de hacer de Girona un espacio más seguro. En Blanes, en la Selva, tienen la ayuda de Eris, un perro que, con solo un año, ya ayudaba a los agentes a detectar delincuentes que llevaban drogas. Por ejemplo, durante la fiesta mayor del municipio, se pudo detener a un joven que llevaba una bola de hachís de 65 gramos, una cantidad que, en el mercado negro, podría llegar a los 500 euros. Poco después también ayudó a detener a otro hombre con quince bolsitas de marihuana encima, todo gracias a su olfato y a su entrenamiento.