La entrada en vigor, este 1 de enero de 2026, de la obligatoriedad de llevar la baliza V16 en los vehículos ha abierto un debate que va mucho más allá de la seguridad vial. El dispositivo, impulsado por la Dirección General de Tráfico (DGT) para sustituir los tradicionales triángulos de emergencia, debía reducir los atropellos y los accidentes por alcance cuando un coche queda averiado en la carretera. Pero, con el paso de los días, han ido aflorando problemas graves que ya generan preocupación entre los cuerpos policiales. Uno de los más inquietantes es la existencia de mapas accesibles en internet que permiten visualizar en tiempo real la localización de las balizas V16 activadas en los arcenes de las carreteras. Esto significa que cualquier persona, con pocos conocimientos técnicos, puede saber exactamente dónde hay un vehículo averiado, detenido en un arcén o en medio de una vía rápida. Una información que, en manos equivocadas, puede convertirse en una herramienta perfecta para la comisión de estafas.

Grúas piratas

Esta situación abre la puerta de par en par a la actuación de las llamadas grúas piratas, aseguran desde la Guardia Civil. Se trata de camiones de asistencia no autorizados que, aprovechando momentos de mucha circulación, patrullan carreteras en busca de conductores vulnerables. Hasta ahora, lo hacían de manera oportunista; ahora, con la geolocalización de las balizas, pueden ir directamente al punto exacto donde se encuentra el vehículo averiado. El modus operandi es conocido. La grúa llega antes que la asistencia real que envía la aseguradora, se presenta como servicio oficial o concertado y convence al conductor —a menudo nervioso, cansado o desorientado— para que deje llevarse el coche. Una vez trasladado al taller, llega la sorpresa: una factura elevada por un servicio que no se ha solicitado y que, en la mayoría de los casos, ya habría pagado la aseguradora, pero que ahora debe pagar el conductor. Una práctica que roza la estafa y que deja al conductor con pocas herramientas para defenderse.

Los agentes alertan de que el problema puede ir aún más allá. “No solo se dispararán las estafas con grúas piratas; también puede haber riesgos de seguridad más graves”, explican fuentes policiales. En los últimos años, se han desmantelado bandas especializadas en robos a conductores averiados, especialmente en vías rápidas. Con estos mapas, estas organizaciones pueden saber exactamente dónde se encuentran sus potenciales víctimas en un momento de máxima vulnerabilidad. Se llevan el coche, te hacen firmar un papelote... y ya has visto bastante el vehículo. Aunque la geolocalización de la baliza V16 puede ser una herramienta útil para los servicios de emergencias, que pueden llegar antes al lugar del incidente, la facilidad con la que esta información puede quedar expuesta genera serias dudas sobre la protección de los conductores. Un debate que pone en duda que la DGT haya tenido en cuenta todos estos riesgos en la seguridad en la implementación de la baliza V16.

¿Qué se puede hacer?

Mientras tanto, los expertos recomiendan extremar la prudencia: no aceptar ninguna asistencia que no haya sido solicitada previamente a través del seguro y desconfiar de cualquier grúa que aparezca sin aviso. La balisa V16 debía ser una herramienta para salvar vidas; ahora, también se ha convertido en un nuevo campo de batalla contra las estafas en la carretera.