Otro paquete de cocaína ha aparecido en las costas catalanas. Este jueves por la tarde, 20 de agosto, se ha localizado uno en Altafulla, en el Tarragonès, según ha podido saber ElCaso.com y han confirmado fuentes de los Mossos d’Esquadra. Se trata, de nuevo, de un paquete de aproximadamente un kilo de cocaína que presenta las mismas características que los que durante las últimas semanas han ido apareciendo en diversos puntos del litoral catalán y también del País Valencià.

El hallazgo de Altafulla se suma a una cadena de apariciones que ha despertado el interés de los investigadores. Los paquetes están envueltos de manera similar y llevan un elemento especialmente identificativo: una estampa con la imagen de Jesucristo, una Biblia y el mensaje "Siempre vivirás en el recuerdo de tus amigos, compadre". Esta marca ha permitido relacionar los diferentes paquetes y hace pensar que todos formarían parte de una misma partida de cocaína que, por causas que todavía se investigan, acabó en el mar.

Los Mossos d'Esquadra y efectivos de la policía de este municipio del Tarragonès aseguraron el paquete, de un kilo, e hicieron una batida por la playa, pero no se ha encontrado ninguno más en esta zona. La policía, sin embargo, no descarta que puedan aparecer más, sea en Altafulla o en otros puntos de la geografía catalana. En caso de encontrar alguno, hay que avisar rápidamente a la policía, que se hará cargo. Llevarse la droga a casa, aparte de ser una mala idea, es un delito que te puede hacer acabar entre rejas.

Cocaína a la deriva por toda la costa

El primer paquete de estas características del que se tiene constancia apareció el 10 de julio en la playa del Moro de Alcossebre, en Castelló, donde una turista que practicaba surf lo encontró. Un mes después, el 10 de agosto, apareció otro en Badalona. Los días siguientes se localizaron más en Tarragona y Sitges.

El hallazgo más importante, sin embargo, se produjo esta misma semana en Malgrat de Mar, en el Maresme, cuando unos turistas franceses encontraron en la playa un fardo que contenía treinta paquetes de un kilo de cocaína cada uno, todos con la misma estampa. Los Mossos aseguraron la zona y posteriormente rastrearon el litoral con medios aéreos y marítimos para comprobar si había más droga en el agua, sin localizar más en ese momento. Ahora, la aparición de este nuevo paquete en Altafulla, tal como ha podido saber ElCaso.com, confirma que la misma partida de cocaína sigue llegando, empujada por las corrientes marítimas y las mareas, a diferentes puntos de la costa de nuestro país. Y que pueden llegar todavía más.

La droga se habría perdido durante un transporte

La principal hipótesis de los investigadores de los Mossos, que trabajan de manera coordinada con otros cuerpos policiales, es que los fardos se perdieron accidentalmente durante un transporte de droga por mar, posiblemente en una ruta entre las Balears y la costa peninsular. Una de las posibilidades es que algunos paquetes cayeran al agua durante el transbordo de la cocaína desde un barco nodriza hasta una narcolancha encargada de llevarla hasta tierra, que es el método que usan para intentar pasar desapercibidos cuando se tiene que entrar la droga en tierra firme, después de un largo viaje. La marca, con esta estampilla, todavía no se ha aclarado de dónde proviene, pero parece que puede ser el recuerdo a alguno de los miembros del clan criminal que murió.

El texto y la imagen también sirven a los especialistas en la guerra contra el narcotráfico de los Mossos para aclarar de dónde puede salir la droga. Sea como sea, fuentes policiales aceptan a ElCaso.com que se trata de una guerra sin cuartel, y aunque evitan verbalizar que la policía está superada, entre líneas no se lee otra cosa. La presión en otros puntos del Estado ha hecho que la costa catalana se convierta, también, en un punto de entrada de la droga, sobre todo hachís, pero también cocaína, como es el caso.

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