Muy bebido, a más de 200 km/h dentro de una población y en un tramo completamente a oscuras. Lo tenía todo para acabar de forma trágica, pero los dos ocupantes de un coche que el pasado 1 de enero sufrió un grave accidente en Torredembarra (Tarragona) acabaron salvando la vida de milagro después de dar varias vueltas de campana. Ahora, después de una amplia investigación de la Policía Local con el apoyo de los Mossos d'Esquadra que ha permitido esclarecer todo lo que pasó aquella noche, el conductor del vehículo, un chico de 23 años, ha acabado denunciado por tres delitos contra la seguridad.

Muy borracho y a más a 200 km/h por dentro de Torredembarra 

El siniestro tuvo lugar pocos minutos antes de las siete de la mañana del primer día de 2026, cuando ya acababa la celebración de Nochevieja, y el turismo sufrió una salida de vía en una curva en la carretera de enlace con la autopista, la antigua T-214, impactó contra un talud y dio varias vueltas de campana hasta que quedó parado en un campo de cultivo a unos 125 metros de la carretera. El joven que iba en el asiento del copiloto pudo salir por su propio pie, pero el conductor quedó inconsciente y atrapado dentro del vehículo.

Efectivos de los Bombers de la Generalitat rescataron al chico, que fue trasladado por los sanitarios del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) hasta el Hospital Joan XXIII de Tarragona, donde ingresó con una herida en la cabeza con sutura y fractura de la mano derecha. Al hacerle el test de drogas dio un resultado negativo, pero en el de alcoholemia en sangre dio un resultado de 1,85 g/l, una tasa que multiplica por más de seis el límite permitido. La Policía Local se hizo cargo de la investigación del accidente, que fue extremadamente violento hasta el punto de que el motor del vehículo salió proyectado fuera del chasis.

Ante la magnitud de los daños, se pidió colaboración a los Mossos d'Esquadra, que analizaron los datos del sistema EDR (Event Data Recorder) del vehículo, lo que permitió aclarar cómo había ido todo. Según el registro, el coche había llegado a circular a más de 200 km/h por dentro de la población, en vías y calles donde la velocidad está limitada a 30 km/h, hasta que, en un tramo sin iluminación artificial y totalmente oscuro, sufrió una salida de vía en una curva cerrada a, como mínimo, 130 km/h. Por todo ello, el conductor del vehículo ha acabado denunciado por tres delitos contra la seguridad vial: conducción temeraria, conducción bajo los efectos del alcohol y exceso de velocidad penalmente punible.