La Universitat de Lleida (UdL) ha tomado una medida poco habitual para frenar el consumo de drogas dentro de sus instalaciones: ha instalado luz azul en uno de los lavabos del Rectorado para dificultar que una persona se pueda inyectar sustancias. Según ha podido saber ElCaso.com, la decisión se ha tomado después de detectar el caso de un individuo, ajeno a la comunidad universitaria, que utilizaba este espacio —situado en la planta baja y con fácil acceso desde la calle— para pincharse droga. El hombre entraba casi cada día para inyectarse la droga, escondido en estos lavabos que usan los docentes y los alumnos.

El cambio se hizo este martes, 7 de abril, y afecta solo a uno de los 24 lavabos del edificio. La luz instalada no es ultravioleta, sino de un azul intenso, un sistema conocido porque dificulta la visibilidad de las venas superficiales y, por lo tanto, complica la inyección de drogas. Se trata de una medida disuasoria que la universidad ya había aplicado anteriormente en la facultad de Medicina con resultados positivos, según han explicado desde la misma institución a preguntas de este medio.
El yonqui hoy no ha aparecido
Fuentes de la UdL explican que se trata de una actuación “rápida y puntual” para proteger a la comunidad educativa y evitar que el problema vaya a más. De momento, no se prevé ampliar la medida a otros lavabos, ya que el individuo solo había sido detectado en este punto concreto, el más accesible desde el exterior. De hecho, según las mismas fuentes, este miércoles, el día después de instalarse el sistema, el hombre ya no ha vuelto. La universidad mantendrá ahora el seguimiento para comprobar si la medida funciona y evita que esta persona —u otras— utilicen los lavabos del campus para consumir drogas.