Golpe contra el tráfico de drogas en el Baix Llobregat. La Policía Local de Abrera ha interceptado más de 110 kilos de hachís escondidos en un camión en este municipio, en una actuación que ha terminado con tres hombres detenidos por un delito contra la salud pública. La droga estaba oculta en un doble fondo —una falsa pared construida en el interior del vehículo— y tenía un valor en el mercado negro de más de 200.000 euros.

Según ha podido saber ElCaso.com, la intervención se inició cuando una patrulla municipal detectó un comportamiento sospechoso de los ocupantes del camión, que se encontraban estacionados y aparentemente esperando para hacer una transacción con los ocupantes de otra furgoneta. Ante las incongruencias en las explicaciones y la actitud nerviosa de los tres hombres, los agentes inspeccionaron el vehículo y descubrieron el espacio escondido con la droga. La furgoneta vinculada a la operación también fue intervenida.

Las tres personas quedaron detenidas y el caso ha pasado ahora a manos de los Mossos d’Esquadra de la Unidad de Investigación de la comisaría de Martorell, que ha asumido las diligencias para determinar el origen del cargamento y, sobre todo, el destino final. Por ahora no ha trascendido la identidad, edad ni vecindad de los arrestados, pero según ha podido saber ElCaso.com, son de nacionalidad rumana.

Catalunya, base logística del hachís hacia Europa

El hallazgo vuelve a evidenciar el papel creciente de Catalunya como plataforma logística del tráfico de hachís hacia el norte de Europa. Esta droga llega habitualmente desde el norte de África, especialmente de Marruecos, por vía marítima o terrestre, se almacena en puntos intermedios conocidos como «guarderías» y posteriormente se distribuye hacia Francia y otros mercados europeos, donde el precio se multiplica.

Los Mossos d’Esquadra hace tiempo que alertan del aumento de las organizaciones dedicadas específicamente al hachís con base en nuestro país. Se trata de redes criminales cada vez más profesionalizadas, que mueven grandes cantidades de droga y dinero y que operan con niveles elevados de contra seguridad.

Un tráfico cada vez más violento

El tráfico de hachís se ha convertido también en un foco creciente de violencia entre grupos criminales. Los narcoasaltos —robos entre bandas para apoderarse de cargamentos de droga— tienen a menudo esta mercancía como objetivo, por su alto valor y facilidad de salida al mercado europeo.

Investigaciones policiales recientes han detectado que algunas organizaciones subcontratan grupos armados para proteger la droga durante el transporte y el almacenamiento, conscientes de que los rivales también operan con armas y gran capacidad de intimidación.