Los incidentes relacionados con armas blancas en Barcelona han experimentado un descenso del 20,9% durante el primer semestre de 2026, según los datos presentados por los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana en el balance de seguridad de la ciudad durante la reunión de la Junta Local de Seguridad. Los datos los han presentado los mandos de los Mossos d'Esquadra, la comisaria jefa de Barcelona, Montserrat Estruch, y el jefe de la Guardia Urbana, el intendente mayor Pedro Velázquez, acompañados de la titular de Interior, Núria Parlon, y del concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Albert Batlle. Estos datos se suman también a la bajada de los delitos globales durante los primeros meses de 2026, un descenso general arrastrado por la disminución de los hurtos.

En cuanto a las armas blancas, esta reducción de más de veinte puntos llega en un contexto en el que la policía no niega que continúa detectando un aumento de la conflictividad en el espacio público, pero defienden que las medidas desplegadas en los últimos meses, con más presión en la calle y con el Plan Daga reforzado, empiezan a dar resultados. El descenso de los incidentes se ha producido en paralelo a una disminución más moderada, del 6,1%, en las intervenciones de armas blancas. Para los Mossos, esta diferencia demuestra que la presión policial continúa siendo elevada y que los dispositivos preventivos en la ciudad de Barcelona, con la saturación de los espacios públicos y de las zonas más calientes, permiten retirar armas de la vía pública antes de que acaben implicadas en episodios violentos.

"Cultura de la navaja"

La policía alerta de que no solo con presencia policial se puede revertir esta tendencia. Los investigadores alertan de que, entre una minoría muy concreta de jóvenes, se ha detectado una cierta normalización de llevar armas blancas como elemento de autoprotección, de prestigio o de pertenencia a un grupo, lo que popularmente se conoce como la "cultura de la navaja". A pesar de remarcar que no es una realidad extrapolable al conjunto de la juventud, desde Interior y también desde el Ayuntamiento de Barcelona consideran prioritario evitar que esta conducta se consolide. Para hacerle frente, además de los controles policiales, el Plan Daga, que lideran los Mossos con la colaboración de la Guardia Urbana, combina controles policiales e identificaciones con actuaciones de proximidad y coordinación con los ámbitos social y educativo, con el objetivo de prevenir la tenencia de armas y reducir el riesgo de que conflictos cotidianos acaben derivando en agresiones graves.

Bajan también, según los datos conocidos hoy, casi un 30% los robos violentos con armas blancas. Un 8,3% de los hechos registrados como robos violentos se cometen con uso de armas blancas. La mayoría de los robos se realizan sin arma y, casi siempre, mediante tirones para robar móviles (40%), cadenas (21,6%), bolsos de mano y carteras (20%) y relojes (7,8%).

Los grupos juveniles violentos, bajo vigilancia

Una de las principales preocupaciones de los Mossos sigue siendo la actividad de los grupos juveniles violentos, grupos inspirados en las antiguas bandas latinas, que ahora son más heterogéneos, a pesar de mantener parte de la arquitectura y la escala de mando. Desde junio de 2025, la policía mantiene un seguimiento específico de estos grupos en Barcelona conjuntamente con otros cuerpos policiales para analizar su evolución y adaptar la respuesta operativa. La semana pasada hicieron público que habían conseguido desmantelar, en una larga investigación entre los Mossos y la Guardia Urbana, una de las bandas más activas, la de Los 300, aunque todavía quedan entre cinco y diez activas en Catalunya.

Según los análisis policiales, el fenómeno se mantiene actualmente en un nivel de riesgo moderado y se concentra en zonas muy concretas de la ciudad. Los episodios violentos detectados están vinculados, sobre todo, a rivalidades puntuales entre grupos o entre individuos. Durante los primeros meses de 2026 se registró un repunte de incidentes, algunos de los cuales con uso de armas blancas. Ante esta situación, los Mossos reforzaron el Plan Daga con dispositivos específicos que, aseguran, han permitido reducir la conflictividad durante el segundo trimestre del año. Las investigaciones también apuntan que la mayor parte de los hechos se concentran en un número reducido de personas y que la mayoría de los jóvenes identificados no tienen una trayectoria delictiva continuada.