Los funcionarios de prisiones siguen en alerta. Este domingo se encontró oculto en un colchón de una celda del departamento de ingresos de la prisión de Brians 1 un arma casera, hecha con un mechero y un tornillo. Según las primeras informaciones, estaba en la celda que ocupaba un preso muy peligroso y conocido que hoy, tal como estaba previsto, se le ha trasladado hacia Madrid, después de pasar por Brians 2, que es el centro de referencia donde se agrupan los internos antes de ser trasladados, por la Guardia Civil, hacia otros puntos del Estado.
Se ha abierto una investigación para aclarar de dónde ha salido el arma, si bien, hoy por hoy, los responsables de la prisión de Brians 1, donde fue descubierta, están convencidos de que la había fabricado este hombre, de nacionalidad española, que había sido trasladado a la prisión catalana para asistir a un juicio que tenía pendiente. Se cree que desprendió el clavo de una de las mesas que hay en la celda y, con un mechero, montó esta arma, que, por suerte, no utilizó
El interno, siguiendo un protocolo de seguridad para presos peligrosos, como solo debía estar entre dos y tres semanas en Brians, durante la celebración del juicio, antes de volver a Madrid, no se le ha trasladado a ningún módulo ordinario y ha hecho la estancia en ingresos, para incrementar la seguridad. El hombre, conocido por una brutal agresión, en el año 2021, contra un funcionario, que desde entonces está incapacitado, ha generado problemas durante su estancia en la prisión del Baix Llobregat. Antes de ser detectado el arma, la noche del sábado, estuvo horas y horas gritando y asegurando que todavía le quedaba "una misión en la tierra". Se desconoce cuál.
Agresión brutal a un funcionario
En la agresión de hace más de tres años, en Brians 2, este hombre, a quien ahora le han encontrado esta arma, atacó a un funcionario, el jefe de unidad de servicio de interior del módulo 4, haciéndole caer al suelo. El golpe en la cabeza que recibió fue muy grave y quedó inconsciente. Se llegó a temer por su vida y, después de una primera intervención en el lugar, de urgencia, fue trasladado en un helicóptero del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) al hospital de Bellvitge, donde quedó ingresado. El interno también lanzó gel hidroalcohólico a los funcionarios y a sí mismo, hecho que hizo obligada la contención para evitar males mayores. Antes de esta brutal agresión, el hombre había entrado en prisión por varios delitos relacionados con el tráfico: conducir sin permiso y bajo los efectos del alcohol.