ChatGPT es una de las herramientas más utilizadas últimamente. Esta inteligencia artificial se ha convertido en la preferida de un montón de personas que la usan para todo tipo de cosas. Algunos utilizan la IA para generar imágenes o vídeos, otros piden ayuda para tareas del trabajo o para hacer los deberes y otros la utilizan no como herramienta, sino directamente como un amigo: explicándole sus anécdotas, pidiéndole consejos personales o simplemente para charlar. Por desgracia, también hay un lado oscuro. Algunos ciberdelincuentes utilizan ChatGPT como cómplice para poder hacer sus estafas sin tener que gastar tiempo ni esfuerzo, dejando que sea la IA la que les haga el trabajo sucio mientras ellos se quedan con los beneficios.
OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, ha publicado un informe que revela precisamente cómo muchos de estos estafadores se aprovechan de su tecnología para engañar a la gente, y explica algunos de los casos más impactantes. Según este informe, uno de los fraudes más habituales es el de las estafas románticas. Un usuario usó el programa para que le creara logotipos y material promocional de un falso servicio de citas. ChatGPT también generó imágenes de mujeres para poder crear perfiles falsos y dar una sensación de realismo a la aplicación. Los ladrones incluso llegaron a pedirle a la IA que les asesorara en cuestiones legales. Una vez habían captado a las víctimas, las hacían ir a Telegram y desde allí las seducían para que pagaran dinero mientras la IA les seguía haciendo creer que estaban hablando con una chica y mantenían conversaciones subidas de tono o, directamente, de ámbito sexual.
Un bufete de abogados falso
Otro uso indebido que detectó OpenAI involucraba la suplantación de un bufete de abogados. Los estafadores utilizaron ChatGPT para crear tarjetas de miembros falsas del Colegio de Abogados del Estado de Nueva York. También colgaban contenido fraudulento en las redes sociales con el objetivo, otra vez, de darle realismo al engaño, para que, si alguien indagaba un poco, pareciera tratarse de un negocio serio. El objetivo era engañar a víctimas de fraude y conseguir que contrataran aquel falso servicio para que les hiciera de defensores ante la ley, cuando realmente solo conseguirían volver a ser estafadas.