Un peligroso delincuente que se había escapado del centro penitenciario de Mas d’Enric, en el Catllar, en Tarragona, ha sido detenido en Villanueva de la Serena, en Badajoz, después de ser localizado escondido en una finca agrícola propiedad de su madre. El hombre, que acumula más de 150 detenciones y tenía doce reclamaciones judiciales en vigor, había huido de Catalunya buscando refugio bajo la protección de su entorno familiar.


La detención la han realizado agentes de la Policía Nacional en una operación conjunta con los Mossos d’Esquadra. El fugitivo ha sido interceptado en una gasolinera próxima a la finca donde se ocultaba y ha opuesto una fuerte resistencia, hasta el punto de causar lesiones leves a uno de los agentes que participaban en el dispositivo.

El hombre, de nacionalidad española, era de sobra conocido por los cuerpos policiales catalanes. A lo largo de su trayectoria criminal ha sido arrestado en más de 150 ocasiones y tenía pendientes reclamaciones judiciales relacionadas con delitos graves, entre los que se encuentran agresión sexual, robos con fuerza y con violencia, robo y hurto de uso de vehículos, conducción temeraria, amenazas, atentado contra agentes de la autoridad y violencia de género. Un poco de todo.

Huido de Mas d’Enric y buscado por doce juzgados

La investigación se inició cuando los Mossos d’Esquadra pidieron la colaboración de la Policía Nacional para localizar al hombre, que había huido de la prisión de Mas d’Enric. Además del quebrantamiento de condena derivado de la huida, sobre él pesaban doce órdenes judiciales de búsqueda, detención e ingreso.

El intercambio de información entre los dos cuerpos policiales permitió sospechar que el fugitivo había abandonado Catalunya y que se había marchado hasta la provincia de Badajoz, donde residían su hermano y su madre. Las primeras investigaciones confirmaron que ambos se habían instalado en Villanueva de la Serena después de adquirir un inmueble. Los agentes también detectaron que familiares y amigos del fugado se desplazaban a menudo hasta una finca de cultivo propiedad de la madre, donde había una casa.

Con varias vigilancias y vuelos con dron, los investigadores detectaron a un hombre con unas características físicas compatibles con las del fugitivo. Un dispositivo posterior permitió confirmar plenamente que se trataba del hombre escapado de la prisión del Camp de Tarragona.

De la prisión a otra jaula

Finalmente, los agentes observaron cómo el reclamado abandonaba la finca dentro de un vehículo. Lo siguieron y lo interceptaron en una gasolinera próxima. En el momento de ser detenido, el hombre se resistió violentamente y causó heridas leves a uno de los policías.

Investigadores especializados en la búsqueda de fugitivos, del GRAF de la Unidad de Entorno Penitenciario (UEP) de los Mossos, nuestros Marshalls, explican a menudo que algunos delincuentes consiguen escapar físicamente de una prisión, pero acaban imponiéndose otra jaula para evitar ser descubiertos. No pueden salir con normalidad, relacionarse con otras personas, utilizar libremente el teléfono ni dejarse ver en espacios públicos. En este caso, su particular idea de libertad consistió en huir de la prisión de Mas d'Enric, en Tarragona, para acabar recluido, escondido y protegido por la familia en una finca agrícola de Badajoz, compartiendo techo con su madre. Una huida de Guatemala a Guatepeor que ha acabado, de nuevo, con el delincuente entre rejas.