Nueva agresión a un funcionario en una prisión catalana. Este jueves, 23 de julio, por la mañana, un problemático interno de Mas d'Enric de Tarragona atacó a puñetazos a uno de los trabajadores del centro penitenciario, que estaba de servicio de vigilancia, después de asaltarlo por sorpresa. El preso le propinó dos fuertes golpes en la cara y solo fue gracias a la rápida intervención de otros funcionarios y un sanitario que también estaba presente que la situación no fue a más, ya que pudieron inmovilizar al atacante. El interno en cuestión, que tiene historial de problemas de salud mental, fue trasladado posteriormente a la Unidad Hospitalaria Psiquiátrica de la prisión de Brians, según han explicado desde la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) en un comunicado.
No se trató de un incidente aislado
Según el mismo sindicato, esta agresión no representó un hecho aislado. A lo largo de esta última semana, el individuo en cuestión protagonizó diversos incidentes bastante graves dentro del módulo 6 de Mas d'Enric, la mayoría, enfrentamientos violentos con otros internos que necesitaron la intervención de los funcionarios.
Desde el CSIF han explicado que este interno estaba recibiendo un tratamiento farmacológico por problemas psiquiátricos desde hacía tiempo, pero, el pasado lunes, le retiraron la medicación "de manera acordada con el especialista que hacía el seguimiento del interno". Fue a raíz de dejar de tomar los medicamentos prescritos que el preso comenzó a comportarse de manera errática y violenta, atacando y agrediendo a los compañeros y, finalmente, este jueves, también a uno de los vigilantes.
En este sentido, desde el sindicato han pedido "la apertura inmediata de una investigación para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades ante una situación que, a juicio del sindicato, era perfectamente evitable", ya que relacionan directamente el deterioro de su conducta y el incremento del "riesgo tanto para los trabajadores como para el resto de internos" con la falta de medicación. Denuncian, además, que, a pesar de todos estos incidentes violentos, el hombre continúa sin recibir el tratamiento que tenía pautado previamente.