Cuatro personas han quedado detenidas en nuestra casa por haber estafado a una mujer, haciéndose pasar por un militar en problemas. Los ladrones consiguieron que la mujer se enamorase de los ladrones y les enviase más de 100.000 euros que había robado a sus clientes, hundiendo el negocio familiar y arrastrando con ella a cinco trabajadores más. Por estos hechos, se han detenido un total de once personas por toda España por delitos de estafa y blanqueo de capitales. Dos de los detenidos han sido arrestados en L'Hospitalet de Llobregat, mientras que otros dos estaban en Guissona, en la Segarra. La Policía Nacional no ha revelado más información sobre los detenidos.
La investigación de la Policía Nacional comenzó en Málaga, en Andalucía, tras recibir hasta 55 denuncias sobre estafas en una agencia de viajes. Según informaban las víctimas, su gestora les había pedido un pago por adelantado para preparar sus vacaciones y, sin ningún aviso previo, había bajado la persiana, dejándoles sin viajes y quedándose su dinero. Por este motivo, los agentes abrieron una investigación y detuvieron a la mujer, que entró en prisión de forma provisional, y a cinco personas más relacionadas con el negocio, pero rápidamente vieron que aquel engaño iba mucho más allá y que la gestora, que parecía ser la responsable, en realidad era ladrona y víctima a la vez.
Roba a los clientes para ayudar a los ladrones de los que se ha enamorado
La mujer había enviado el dinero robado a sus clientes, unos 100.000 euros, a un grupo de ciberdelincuentes, pero no lo había hecho porque formara parte de la organización, sino por amor. Los estafadores habían engañado a la mujer, haciéndole creer que eran un soldado en problemas que habían enviado al Líbano que necesitaba dinero, y poco a poco se ganaron su corazón, hasta que la convencieron de robar el dinero y enviárselo a los ladrones, convirtiéndola en una cómplice.
La mujer había enviado en menos de un año 280.000 euros a los ladrones, que hacían circular entre muchísimas cuentas para intentar hacer perder el rastro a cualquiera que los quisiera identificar. La policía, sin embargo, no se rindió, y rastreó las múltiples transferencias entre las cuentas, entre ellas algunas de extranjeras, ubicadas en Bélgica o Lituania. Esto les permitió detectar una cuenta en específico que recibía el 80% de las transferencias, propiedad de una mujer de Guissona, que después iban a parar a una empresa de informática y a una plataforma de criptomonedas.
La estafa se extiende
Cuando los investigadores identificaron a la mujer, descubrieron que ella también había sido víctima de una estafa amorosa, y posteriormente la contrataron como mula. Los agentes la detuvieron, y también al administrador del negocio de informática, enviándolos a ambos a prisión de forma provisional. Tras registrar sus domicilios y el negocio, se encontraron 17.810 euros en efectivo y 8.725 dólares en criptomonedas. También se bloquearon cinco inmuebles y dos vehículos a su nombre. El rastro no acaba ahí, y la investigación continuó hasta que detuvieron a dos personas más en L'Hospitalet de Llobregat, uno en Valladolid y otro en Sevilla, donde se intervinieron 10.000 euros más en efectivo y se bloquearon cinco inmuebles y un vehículo.
