La Guardia Civil ha detenido a una mujer en un centro comercial de Valencia, acusada de estafa continuada por hacer compras con tarjetas robadas. Durante la detención, la mujer, de origen chino, explicó a los policías que ella solo seguía órdenes que venían del país asiático a cambio de dinero y no sabía nada más. Estas declaraciones preocupan a la Guardia Civil, por la posibilidad de que una organización criminal internacional esté actuando en el Estado.

La operación comenzó cuando el personal de la FNAC de un centro comercial de la zona de Aldaia alzó la voz, informando de un posible caso de estafa por unas transferencias sospechosas. Al inicio, la Guardia Civil sospechó que la mujer estaba comprando tarjetas SIM, pero más adelante se dieron cuenta de que en realidad estaba comprando tarjetas de regalo y tarjetas virtuales, con el objetivo de blanquear el dinero que conseguía de tarjetas robadas. Cuando los vigilantes de seguridad del centro comercial y los policías atraparon a la mujer, descubrieron que en tan solo un día había robado más de 6.500 euros, una cifra que hubiera podido crecer mucho más al cabo de poco tiempo.

Las órdenes venían de China

El día antes de la intervención policial, la ladrona consiguió 6.600 euros, y el día que los agentes aparecieron, les frustraron los planes mientras acababa una compra de 800 euros, todas las operaciones a través de tarjetas robadas. La mujer tenía varios teléfonos móviles con cuentas que no estaban a su nombre. Lo más sorprendente, sin embargo, llegó cuando detuvieron a la mujer. La ciberdelincuente explicó a los policías que los fraudes los hacía por encargo, que todo se lo ordenaba un hombre a través de aplicaciones de mensajería desde China y que ella recibía una compensación económica a cambio. Ante los indicios, se detuvo a la mujer de la tienda por un delito de estafa continuada, y se le requisaron los tres teléfonos que tenía.