Hay pescadores que actúan de forma decente y hay otros que cazan especies protegidas o que lo hacen con métodos muy peligrosos o ilegales. Una de estas formas son las descargas eléctricas, la forma que tenían cuatro hombres para intentar capturar tantos peces como pudieran del río Segre, a la altura de Alcarràs, en el Segrià (Lleida). Fue un testigo quien este lunes pasado, 9 de febrero, al ver lo que estaban haciendo, alertó de la situación a los Mossos d'Esquadra y a la Policía Local, que se dirigieron hacia el lugar. Los agentes, siguiendo las indicaciones que les había dado, encontraron un coche y una furgoneta que circulaban muy lentamente por un camino al lado del río.
Los policías les hicieron parar e inspeccionaron la furgoneta, donde encontraron 25 siluros muertos, así como material diverso de pesca. En el registro al coche, encontraron todas las herramientas necesarias para llevar a cabo la pesca eléctrica, como dos baterías, dos inversores para transformar los 12V de la batería a 220V y el cableado y pinzas para aplicar las descargas. Mientras identificaban a los dos conductores y registraban los vehículos, sin embargo, vieron cómo en el agua había una barca hinchable con dos personas a bordo. Los agentes les indicaron que se acercaran a la orilla, y ambos también fueron identificados.

Un pez exótico y un método de pesca prohibido
Con los peces y el material encontrado en los vehículos, los policías determinaron que los cuatro hombres estaban pescando siluros haciendo descargas eléctricas. Cabe destacar que la pesca de este pez no está prohibida y que, de hecho, se trata de una especie invasora que se debe sacrificar después de capturarla. Sin embargo, el método que habían utilizado para pescarlos está totalmente prohibido, ya que es una técnica muy peligrosa que atenta contra toda la biodiversidad del río, debido a que las descargas pueden matar también otros tipos de peces o animales que haya en el agua, o puede provocar graves lesiones a los mismos pescadores o a personas que se puedan estar bañando.
Por este motivo, los cuatro pescadores, de entre 24 y 35 años, de quienes no se ha facilitado la nacionalidad, fueron denunciados como presuntos autores de un delito contra la flora y la fauna. Concretamente, por utilizar un método prohibido junto con el uso de una embarcación no autorizada, pescar en horario inhábil y no tener la licencia ni los permisos. Uno de los pescadores, además, también fue detenido, ya que al comprobar sus datos descubrieron que tenía tres órdenes pendientes de detención del año 2021 de los juzgados de Zaragoza, por delitos contra la flora y fauna, contrabando de obras de arte y quebrantamiento de condena. En cuanto a los peces, fueron destruidos y tratados como residuo orgánico compostable, ya que su consumo no es apto para los humanos, y también se comisaron el bote inflable y todo el material que utilizaban.
