Agentes de la Policía Nacional y funcionarios de Vigilancia Aduanera han desmantelado una organización criminal que se dedicaba a introducir grandes cantidades de cocaína en el Estado español haciendo ver que lo que importaban eran pellets, un combustible granulado de madera, pero que, en realidad, estaban bañados en esta droga. Los narcotraficantes utilizaban dos naves de un polígono industrial ubicado en la carretera que une Reus y Montblanc, donde también tenían escondido un laboratorio para la elaboración de drogas sintéticas.

La investigación arrancó en verano del 2023, cuando la policía tuvo conocimiento, gracias a un confidente infiltrado en el grupo, de la llegada de un cargamento de 16 toneladas de pellets que venían de América Latina. Después de varias gestiones, los investigadores averiguaron la existencia de las dos naves, propiedad de los traficantes, en los cuales almacenaban la mercancía y empaquetaban la droga una vez la habían extraído de los pellets donde venían camuflados.

La droga llegaba en contenedores por vía marítima

El grupo, formado por cinco personas originarias de Albania, Holanda y Lituania, importaban la sustancia desde el continente americano mediante buques de carga. Los contenedores llevaban varias toneladas del mencionado combustible, en los que los delincuentes habían imbuido, de manera muy sofisticada, la cocaína. De esta manera, era bastante difícil detectar la presencia de la droga, y la podían transportar sin problemas desde el puerto hasta el polígono industrial donde la dejaban "enfriar" durante unos tres meses, es decir, no pasaban a la siguiente fase hasta pasado un tiempo prudencial, después del cual podían manipular la mercancía al considerar que ya no levantarían sospechas.

 

Durante estos meses, los integrantes del grupo controlaban las naves y vigilaban la zona de manera exhaustiva, aunque nunca hacían maniobras de interés con el cargamento. Lo que no sabían era que la policía española estaba haciendo un seguimiento a la espera de que transportaran la droga que sabían que guardaban escondida entre los pellets. Al fin, su trabajo se vio recompensado cuando, a finales del pasado año, detectaron un movimiento inusual en el polígono.

Y es que los traficantes, confiados, decidieron trasladar los sacos del combustible adulterado. Cuando se disponían a cargar un camión con matrícula extranjera, los agentes de la Policía Nacional se lanzaron sobre ellos. Al comprobar que los pellets daban positivo en cocaína, intervinieron las 920 bolsas que ocultaban un total de 16.560 kilos de granulados impregnados con la droga.

Tenían un laboratorio para fabricar droga sintética

Los investigadores también registraron la segunda nave que sabían que pertenecía a la organización criminal, y descubrieron en el interior un laboratorio para preparar drogas sintéticas, con más de cinco kilos de speed y MDMA, una prensa hidráulica y otra industrial, termoselladoras, envasadoras y secadoras. Además, también encontraron 3.965 euros en efectivo, y material destinado para el almacenaje y empaquetado de la cocaína una vez fuera sustraída de los pellets.

Después de estos registros, y otros dos que se hicieron en pisos de Tarragona y Marbella, la Policía Nacional detuvo a los cinco miembros de la banda, acusados todos de pertenencia a organización criminal y tráfico de drogas a gran escala.