Angela Dobrowolski, la esposa de Josep Maria Mainat, ha declarado hoy en la Audiencia de Barcelona en el juicio contra ella por el supuesto intento de asesinato del pasado mes de junio de 2020 cuando, según la Fiscalía y la investigación de los Mossos d'Esquadra, la mujer administró insulina con la intención de matar a su marido y así evitar quedarse sin la herencia. La mujer supo que esto podría pasar tras descubrir documentación privada de Josep Maria Mainat sobre el testamento y el aislamiento de la mujer en caso de estar divorciados o en trámites de separación en el momento de morir. Según la investigación, Angela Dobrowolski, al saber que se quedaría sin nada, intentó matar al hombre, que padece diabetes tipo 2, y fue cuando creyó que la situación ya era irreversible que llamó al 112 para avisar que el hombre estaba en coma. Pudo ser trasladado al hospital después de ser atendido por los sanitarios del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) y se recuperó; fue entonces cuando denunciaron los hechos y los Mossos d'Esquadra investigaron los hechos y detuvieron a la mujer. Después de tres días de sesión, con la declaración de Josep Maria Mainat y de su hijo Pol, y también de peritos, médicos y los Mossos d'Esquadra que investigaron el caso, hoy ha sido el turno de la acusada, Angela Dobrowolski. Está previsto que este viernes termine el juicio, con la lectura de los informes de la fiscalía, la defensa y la acusación, y que el caso ya quede visto para sentencia.

Iba drogada pero salvó la vida a Mainat

Durante su declaración, contestando solo a las preguntas de su defensa, Dobrowolski ha negado en todo momento, aunque de manera muy desordenada y casi sin seguir el guion pactado con su abogado, que quisiera matar, el año 2020, a Josep Maria Mainat. Ha asegurado que esa noche iba muy drogada, que estaba buscando droga por la casa -cocaína y metanfetaminas- y que cuando entró en la habitación, poco tiempo después de haber administrado a Mainat la medicación que él le había pedido, oyó unos ronquidos muy extraños, y fue entonces que, a pesar de estar "drogada", lo atendió y lo logró reanimar, dándole glucosa. Un extremo, hasta hoy, desconocido. Según los informes médicos, fueron los sanitarios del SEM quienes lo lograron reanimar después de administrarle glucosa. Ella lo ha negado y ha asegurado que fue ella, y que esto demuestra que no tenía ninguna intención de matarlo.

 

La acusada, durante un juicio, puede no decir la verdad. Es responsabilidad del tribunal y de las partes contrastar la versión con las otras versiones, estas sí bajo juramento de veracidad, de las partes; entre ellos, además de la víctima, también de los sanitarios del SEM, médicos de la Quirón -donde fue trasladado- y también de los peritos e investigadores de los Mossos d'Esquadra.

El abogado de Angela Dobrowolski ha tenido que pedir en varias ocasiones a la acusada que centrara su explicación en el día de los hechos. Ella, en cambio, iba explicando toda la historia de la relación con el multimillonario productor televisivo y exmiembro de la Trinca. Según ella, Mainat era muy "valiente" al aceptar ser medicado, llegando a hacerse devoto de médicos "antiedad" que le recetaban toda clase de medicamentos. Incluso, ha asegurado que eran habituales bajadas de azúcar como la de la noche de los hechos, y que por eso ella había tomado mediciones de su marido en varias ocasiones. Cree que el medicamento que le administró, que le había pedido él, fue lo que le provocó el choque, pero que fue ella quien lo salvó cuando lo vio en coma sobre la cama. "Le di glucosa, llamé al 112 y activé la cadena de supervivencia", ha asegurado al tribunal. Las otras pruebas aportadas por las partes durante los otros tres días de juicio, sin embargo, parecen contradecir a la mujer.

Pendiente de quedar visto para sentencia

Durante la sesión de este jueves, Josep Maria Mainat también ha sido citado a volver a la sala para ratificar el texto presentado donde perdona a Angela Dobrowolski por haber accedido a su ordenador portátil y haber consultado información privada -supo así que se quedaría sin nada- y, por tanto, ya no podrá ser condenada por un delito de revelación de secretos al no ser un delito público que pueda perseguir la fiscalía sin denuncia. Igualmente, por el supuesto intento de asesinato, se enfrenta a trece años de prisión. Durante los próximos días, si nada cambia mañana, en la última sesión de este juicio, lo sabrá. Hoy, después de declarar, los Mossos d'Esquadra han vuelto a ponerle las esposas y la han devuelto a Brians 2, donde hace más de una semana que duerme, tras el intento fallido de evasión de la prisión de mujeres de Barcelona.