Durante los partidos de fútbol, a veces hay momentos de tensión, pero se espera que los jugadores sean capaces de comportarse. Este no ha sido el caso en Almenar, en el Segrià, donde dos equipos de fútbol, el Pinyana 2021 y el Bellvís, de Tercera Catalana, acabaron a puñetazos después del partido. Los hechos se complicaron rápidamente cuando la afición siguió el ejemplo de su equipo y saltó al campo, causando una pelea multitudinaria en el césped.

Los hechos tuvieron lugar el pasado domingo, 11 de enero, sobre las seis de la tarde, cuando finalizó el partido Pinyana 2021-Bellvís, con la victoria de los locales por un resultado de seis a tres. El partido acababa de finalizar cuando jugadores de ambos equipos se encararon y un jugador de un equipo dio un puñetazo a uno del otro. Este no dejó pasar la agresión, se revolvió y, en cuestión de segundos, se multiplicaron los golpes y las bofetadas. Varios jugadores de ambos equipos se unieron a la pelea, pero no se les pudo identificar a todos porque el público saltó al campo a continuar con la violencia, e hizo imposible ver quién intentaba escaparse y quién se estaba pegando.

Intervienen los Mossos

Según avanza el diario Segre y ha podido confirmar ElCaso.cat, los Mossos d'Esquadra tuvieron que desplazarse al campo del Pinyana para poner paz y acabar con el conflicto. Los agentes consiguieron separar a los implicados, identificar a varios afectados y poner fin a la pelea, pero los golpes ya se habían dado, y había personas con heridas y contusiones leves, incluso una posible lesión en la nariz de un jugador al que habían dado un puñetazo. Según ha confirmado el cuerpo a este medio, no se llevó a cabo ninguna detención, pero sí que se identificó a algunas personas. El árbitro fue menos compasivo que los Mossos. Como había visto parte de la trifulca, tomó cartas en el asunto y expulsó a seis jugadores, dos del equipo local y cuatro del visitante.

Enganchada a las redes

Tras la trifulca en el campo, también hubo conflicto en las redes sociales. El Pinyana 2021 fue el primero en pronunciarse con un comunicado en el que condenaba estos hechos y afirmaba que uno de sus jugadores había sufrido una "grave agresión". El equipo local decía que no toleraría ninguna agresión contra la entidad ni sus miembros y se mostraba claramente contrario a la violencia en el fútbol amateur. Este comunicado no gustó al Bellvís, que se quejó de que el equipo local trataba el problema como si fuera culpa suya, cuando, según ellos, fue cosa de ambas partes.