Con la mejora de la tecnología y a causa de la inteligencia artificial, los ciberdelincuentes han mejorado mucho su manera de engañar a las víctimas para llevarse los ahorros de toda una vida. Lo que antes eran mensajes incomprensibles llenos de faltas de ortografía o traducciones muy mal hechas, ahora se han convertido en ciberestafas donde los ladrones, a través de mensajes enviados por SMS, redactan textos con una escritura perfecta y clonan páginas web y logotipos de otras empresas.
¿Qué es el smishing?
Los ciberdelincuentes envían SMS a sus víctimas y, gracias a la filtración de datos de la dark web, hacen que estas notificaciones lleguen al buzón oficial donde las víctimas reciben los mensajes de las empresas a las que suplantan. Esto crea una falsa sensación de seguridad. El mensaje genera urgencia y alerta a la víctima de un problema. Con el texto, se incluye un enlace que, al hacer clic, envía a la víctima a una página web idéntica a la de la empresa por la cual los ciberdelincuentes se están haciendo pasar.
La víctima, confiada en la credibilidad de la empresa de la cual hace tiempo que es clienta, proporciona sus datos personales —como por ejemplo las bancarias, el DNI o la contraseña del correo electrónico— y se olvida del problema, pensando que ya lo ha solucionado. En aquel momento, los ciberdelincuentes, en cuestión de minutos, cogen todos los datos privados y vacían las cuentas corrientes de las víctimas.
Los casos más comunes
Los expertos en ciberseguridad informan que los ciberdelincuentes aprovechan cualquier ocasión para engañar a la víctima. Aun así, hay algunos casos que son más comunes que otros. Destaca, sobre todo, la alerta que tiene que ver con la seguridad bancaria, donde la víctima recibe un mensaje que informa que la tarjeta ha sido bloqueada. También el del paquete de mensajería, donde se informa, a través de un SMS, que hay que pagar una tasa pequeña para recibir un paquete.
La mejor manera de protegerse ante la ciberdelincuencia es usar el sentido común y, sobre todo, no hacer caso de aquellos mensajes que pidan el cumplimiento de una acción en un determinado tiempo. En caso de sospechar, lo mejor es llamar al teléfono oficial de la empresa, sea entidad bancaria o de mensajería, para corroborar lo que nos dice el mensaje que hemos recibido.