Hoy en día, la mayoría de los catalanes usamos el Bizum como una de las principales vías de pago. Es rápido, cómodo y nos salva la vida cuando tenemos que pagar una cena o un regalo en común. Además, muchas empresas lo usan como vía de pago ya que, gracias a la aplicación del móvil y en menos de un minuto, podemos hacer la transacción económica. Esta herramienta, por desgracia, se ha convertido también en el punto de mira de los ciberladrones, que han encontrado una mina de oro para estafar a personas desprevenidas. 

Esta trampa juega con la buena fe de las víctimas, a las cuales llega una notificación al móvil informando de un pago inesperado. Pocos minutos después, la víctima recibe un mensaje de una persona que no conoce, la cual informa de una supuesta equivocación y pide, de manera educada, que le devuelva el dinero. La primera reacción de la víctima, sabiendo que es algo que le puede pasar a todo el mundo, es devolver el dinero.

La función que poca gente conoce 

Lo que pocos usuarios de Bizum saben es que, tal como que existe la función de enviar dinero, también existe la de solicitarlo. Los ciberladrones envían esta solicitud a sus víctimas, las cuales, acostumbradas a recibir notificaciones de ingresos, no leen los mensajes y se piensan que es un ingreso más. Después, los estafadores piden el dinero de vuelta y es el momento donde hay la doble trampa. Por un lado, si la víctima ha pulsado el botón de aceptar cuando recibe el mensaje de solicitud, envía automáticamente el dinero. Por otro, la víctima hace la operación de enviar el dinero y el ciberestafador recibe dos ingresos en menos de un minuto. Después, desaparece. 

El problema del Bizum es que es irrevocable. Una vez la víctima ha enviado el dinero, o ha aceptado las solicitudes, estos salen inmediatamente de su cuenta corriente y van al estafador. Como la víctima ha hecho el envío de manera consciente y voluntaria, es muy difícil que este dinero pueda volver otra vez a la cuenta corriente de origen.