Si vas a cenar con amigos y alguien paga por todos, es muy probable que para saldar cuentas utilicéis Bizum. Esta herramienta es muy útil para hacer pequeñas transferencias —o no tan pequeñas, ya que el límite es de 1.000 euros— de forma rápida y sin necesidad de ir al banco. Precisamente es su utilidad y comodidad lo que ha hecho que ahora se pueda encontrar esta aplicación en cualquier teléfono móvil. Como suele pasar, sin embargo, cuando algo se hace muy popular, especialmente si tiene relación con la tecnología, los ciberdelincuentes buscan la forma de utilizarlo para ganar dinero, y Bizum no es la excepción.
Los estafadores tienen varias estrategias. Una de las más comunes es extremadamente sencilla y fácil de evitar, pero, aun así, muchas personas acaban perdiendo dinero porque no se fijan. Los ciberdelincuentes hacen alguna compra online, y escogen Bizum como método de pago, pero como no quieren gastarse el dinero, no ponen su número, sino el de la víctima, y aquí empieza la estafa. Para completar la operación, necesitan la autorización desde el móvil del afectado, por eso envían un SMS falso alertando de un supuesto pago o de un problema con Bizum. Poco después, llaman por teléfono haciéndose pasar por el departamento de seguridad del banco. Es posible que en la pantalla del móvil aparezca el nombre del banco, pero no debemos fiarnos de eso, ya que algunos ciberdelincuentes son capaces de engañar al sistema y hacer que sus teléfonos consten como oficiales.
Si estamos atentos, no nos pueden engañar
Durante la llamada, asustan un poco a la víctima, pero la tranquilizan rápidamente diciéndole que ha habido un problema, pero que la solución es muy sencilla. Lo único que tienen que hacer es aceptar la notificación que les sale en el teléfono y todo volverá a la normalidad. Mucha gente, por miedo, le da instantáneamente, sin siquiera leer qué dice, y no se da cuenta de que se trata de la notificación por la compra que ha hecho antes el ladrón. Si la aceptamos, estaremos pagándole los caprichos a los delincuentes y, en caso de que después nos demos cuenta y avisemos al banco, no nos devolverán el dinero porque lo hemos autorizado nosotros. Por lo tanto, siempre que recibamos una notificación —sea cual sea, pero en especial las del banco— debemos mirar bien qué dice y no aceptar nada si no lo tenemos claro.