La selva de Birmania, situada en medio de un territorio en guerra, esconde un auténtico peligro, no solo para la población de la zona, sino para todo el mundo. Entre los árboles y la vegetación se encuentra el Parque Shunda, un bloque de oficinas que se ha convertido en un centro de estafas internacional y que puede robar miles de millones de euros en un solo año. Este negocio ilegal tiene más de 3.500 trabajadores de casi 30 países, algunos de ellos están allí por voluntad propia, pero otros están secuestrados o esclavizados a punta de pistola en esa zona sin ley ocupada por milicias. Todos los que trabajan allí, sea cual sea el motivo, se han acabado convirtiendo en expertos de las estafas en línea, pero eso no quiere decir que vivan bien. La mayoría tienen turnos de 12 horas, y viven en ciclos constantes de dormir, estafar y comer, seguido, sin parar.
Desde 2024, ciberdelincuentes de Rusia, Francia o Zimbabue, entre otros, han robado miles de millones a personas y negocios de todo el mundo, perfeccionando sus técnicas para engañar a todo tipo de personas: hombres, mujeres, jóvenes, viejos, americanos, chinos... Cualquiera puede ser un posible objetivo de los estafadores, que tienen unos beneficios que pueden superar los ingresos de algunos países enteros. Según explica un reportaje de The New York Times, cuando los estafadores sacaban 5.000 dólares a alguien, hacían sonar un gong chino, mientras que si conseguían estafar 50.000 dólares, golpeaban un tambor gigante y hacían una ofrenda a una deidad china que resplandecía en su altar dorado.
Un hombre intocable
Con este dinero que roban, sobornan a personas poderosas para poder continuar con sus delitos sin que nadie los detenga, enriqueciéndose robando a personas inocentes que no pueden hacer nada contra esta central del fraude. Se han llegado a presentar pruebas a la policía de Tailandia sobre la persona que manda en este tipo de oficina del engaño, pero nunca nadie se ha presentado allí para investigarlo. Mientras tanto, los ciberdelincuentes tienen miles de ordenadores, teléfonos móviles y tarjetas SIM que utilizan para cometer sus estafas por todo el planeta y llenarse los bolsillos con el dinero de los demás.