Los ciberestafadores no solo buscan potenciales víctimas entre las personas, sino que las empresas también pueden ser uno de sus objetivos. En este sentido, las pequeñas y medianas empresas, las conocidas pymes, así como los autónomos, pueden ser cada vez más buscadas por los delincuentes. Estos estafadores lo que pretenden es engañar a los propietarios o a los trabajadores para acceder a las cuentas de la compañía, donde suele haber más dinero que en una cuenta personal, o conseguir los datos de la empresa
Las estafas a empresas, cada vez a más
Las estafas han comenzado a ser un gran problema para las pymes. De hecho, una de cada cuatro aseguran que los fraudes ya son su principal fuente de pérdidas, según la Asociación Española de Empresas Contra el Fraude (AEECF). Un 44% de las estafas a empresas se cometen por canales digitales y cada vez están más trabajadas y son más difíciles de detectar. Normalmente, lo hacen suplantando a la administración o instituciones públicas como Hacienda o la Seguridad Social, con documentación idéntica a la oficial, canales de comunicación reconocidos y lenguaje administrativo preciso, cosa que no hace pensar que se pueda tratar de un engaño.
En las últimas semanas, se han detectado diversos casos de comunicaciones falsas haciéndose pasar por la Seguridad Social y pidiendo datos de la empresa con la excusa de un cambio normativo o presuntas incidencias técnicas. El gran peligro que se añade ahora, además, es la aplicación de la inteligencia artificial. En este sentido, también se han detectado casos en que suplantan la voz o utilizan números de teléfono oficiales. Dependiendo de la información que se tenga de la empresa, incluso, pueden llegar a suplantar a los proveedores sin que los responsables de la empresa se den cuenta de la estafa hasta que ya es demasiado tarde. Por ello, desde el mundo de los empresarios piden que haya mecanismos para poder detectar estos fraudes y evitar grandes pérdidas económicas que en pequeñas empresas pueden acabar siendo fatales.