Durante los meses de verano, los catalanes aprovechamos para hacer más planes. El buen tiempo y los días con más horas de luz solar invitan a no quedarse en casa y llenar la agenda de actividades: conciertos, viajes, festivales... Los ciberdelincuentes, sin embargo, aprovechan que los ciudadanos compran los tiques y los billetes a través de internet para engañar a las víctimas y llevarse la mayor parte del dinero posible. Estafas hay muchas: desde los alojamientos turísticos hasta las entradas para ver un concierto, pasando por aquellas en las que el ladrón contacta con el usuario a través de WhatsApp para informarle de un supuesto problema.
Problemas con el alojamiento
Una de las estafas más comunes es la que tiene que ver con la reserva de alojamientos. Los ciberdelincuentes publican una oferta de un piso turístico en páginas especializadas en reservas hoteleras, como Booking o Airbnb, con un precio por debajo que el de la competencia. Una vez que la víctima se ha interesado por la oferta, el ladrón se pone en contacto y pide hablar por un canal no oficial, como el correo electrónico o el WhatsApp. La finalidad no es otra que conseguir que la víctima pague por un piso que no existe y, después, desaparecer del mapa.
Otro engaño muy habitual, y que también tiene que ver con reservas de hoteles, es cuando el ciberdelincuente consigue hacer un ataque informático en las bases de datos de Booking o de los establecimientos para conseguir la información de los ciudadanos que han hecho reservas futuras. El estafador se pone en contacto con la víctima a través de WhatsApp con la excusa de un supuesto problema y la amenaza de perderla si no paga un dinero antes de un tiempo determinado.
Entradas para un concierto
Otro tipo de estafa muy habitual tiene que ver con las entradas de conciertos o de festivales de música. Los ciberladrones se aprovechan de la necesidad de las víctimas, que se han quedado sin tique, para llevarse el dinero. Los delincuentes contactan con ellas a través de redes sociales y ofrecen la entrada, la mayor parte de las veces, al mismo precio al que se vende. Una vez reciben el Bizum o la transferencia como pago, el estafador desaparece, dejando a la víctima sin concierto y sin dinero.