Los ciberdelincuentes acostumbran a aprovechar aquello que está a la orden del día para engañar y robar la mayor cantidad de dinero a la sociedad. Por ejemplo, es habitual, cuando hay una catástrofe humanitaria, leer noticias de ladrones que han creado campañas para recaudar dinero destinado a la crisis, cuando, después, se lo llevan todo, engañando a los ciudadanos. Hay otras ocasiones en que los estafadores aprovechan cualquier problema de la sociedad para poder sacar tajada, como por ejemplo, el problema de la vivienda.

Los expertos en ciberseguridad han detectado un incremento de anuncios en páginas web especializadas en el alquiler de pisos que son falsos. Los delincuentes ponen fotografías de viviendas y las ofrecen a un precio por debajo de lo habitual. La finalidad no es otra que conseguir captar la atención de la víctima para que le envíe información confidencial y así poder llevarse su dinero.

¿Cómo funciona la estafa?

Cuando el usuario, que busca un piso para poder ir a vivir, ha contactado con el estafador, este le pide hablar por canales no oficiales, como WhatsApp y Telegram. El ladrón no roba de manera inmediata, sino que se va ganando la confianza de la víctima para evitar que sospeche. Este, para hacerlo más real, le pide la nómina, una fotografía del DNI, el correo electrónico, el número de la tarjeta bancaria o incluso una transferencia con la excusa de reservar el piso.

Una vez que el ciberdelincuente obtiene lo que quiere, desaparece del mapa, dejando a la víctima en shock y, obviamente, sin vivienda. El ladrón aprovecha que ha obtenido los datos más personales y confidenciales para hacer transferencias a su cuenta corriente, hacer compras por importes muy elevados o incluso pedir préstamos bancarios a nombre de ella.