Ocho personas, seis niños y dos adultos, han aparecido muertos después de un sospechoso incendio en una vivienda en la localidad de Grand Haven, en Estados Unidos. Lo que podría parecer un trágico accidente, sin embargo, después de las primeras investigaciones, empieza a apuntar cada vez más hacia un terrible asesinato. Según ha explicado el capitán Jake Sparks, de la oficina del sheriff del condado de Ottawa, algunos de los cadáveres presentaban heridas de bala y todo parece indicar que el fuego habría sido provocado a posteriori.
Un asesinato y posterior suicidio de los padres, principal hipótesis
Los hechos se produjeron este viernes por la mañana y algunos de los vecinos ya alertaron de que se sentía mucho olor a humo en la zona, pero cuando los bomberos fueron hasta allí no encontraron ningún incendio ni pudieron determinar de dónde salía el olor. No fue hasta al cabo de unas horas, cuando empezó a salir humo blanco del interior de la vivienda, que supieron dónde estaba y pudieron apagar las llamas. La escena que se encontraron en el interior, sin embargo, era horripilante. Había los cuerpos sin vida de seis niños de entre 5 y 15 años y dos adultos. A pesar de que, por el mal estado en que se encontraban a causa del fuego, todavía no han podido ser identificados completamente, todo apunta a que se trata de los miembros de la familia, unos padres con los seis hijos, que vivían en la casa.
En la primera inspección ocular del escenario, se comprobó que algunas de las víctimas tenían heridas por arma de fuego, aunque hasta que no se les haga la autopsia a todos a lo largo de esta semana, no se podría saber cuántos de ellos habrían sido muertos a tiros. Por ahora, no se considera la posibilidad de que pueda haber personas fuera de la familia implicadas en el crimen, sino que la principal hipótesis con que trabaja la Policía Estatal de Michigan es que alguno de los padres pudiera haber matado a los hijos y a la pareja y después se hubiera suicidado.