Con el avance de la inteligencia artificial y de las nuevas tecnologías, los ciberdelincuentes ya no envían el típico correo electrónico lleno de faltas de ortografía que intenta quedarse con nuestra fortuna. Ahora, los estafadores se han profesionalizado hasta el punto de que mezclan la ingeniería social —una técnica de manipulación psicológica— con la tecnología de tal manera que, en cuestión de minutos, pueden vaciar la cuenta corriente de sus víctimas. La intención siempre es la misma: tocar la fibra y generar una sensación de urgencia a las víctimas. 

La evolución es constante, hecho que obliga a los ciudadanos a estar siempre alerta. Muchos recordarán los mensajes que decían “Hola, mamá. Se me ha roto el móvil y este es mi nuevo número”. Una estafa donde el ciberdelincuente jugaba con el choque emocional de la víctima, que pensaba que tenía un problema real y hacía transferencias de dinero para que lo solucionaran. Los estafadores han ido más allá y ahora, por culpa de la inteligencia artificial, hay casos casi surrealistas, como el de las víctimas que creen que tienen una relación sentimental con el difunto Michael Jackson.  

Cómo protegerse

Los delincuentes pueden tardar meses en ganarse la confianza de la víctima con técnicas de manipulación psicológica hasta que consiguen las contraseñas del banco y le vacían la cuenta corriente. En muchas ocasiones, llegan a aislarla de su entorno, para que nadie le alerte de que es víctima de una ciberestafa. Los expertos en ciberseguridad recomiendan usar siempre el sentido común, y no creerse aquellas cosas que llegan vía internet y que parecen demasiado increíbles para ser reales.