En el mundo de la ciberdelincuencia, el delito más peligroso no es aquel que ataca el ordenador de la víctima, sino el que se aprovecha de sus sentimientos. Hay un modelo de estafa tan cruel como efectivo: los ciberdelincuentes no buscan llevarse su botín rápido, sino que dedican semanas e incluso meses a "enamorar" a su víctima, sacarle todos los ahorros y arruinarla. Los ladrones contactan con sus víctimas a través de redes sociales o aplicaciones de citas. El estafador se presenta como alguien exitoso, amable y atento, que podría ser la pareja ideal. Al principio nunca se habla de dinero, sino de sentimientos. Eso sí, nunca tienen una cita en persona, y la relación es siempre virtual. El objetivo de los ciberdelincuentes es ganarse la confianza de la víctima para que baje todas sus defensas.
Una vez el anzuelo ha sido mordido y la confianza es total, comienza la segunda fase. El estafador habla de construir un futuro juntos e invertir en criptomonedas de manera conjunta. La víctima, enamorada, no ve un fraude, sino una oportunidad para que la relación dé un paso adelante. Muchas veces, el estafador utiliza aplicaciones falsas que muestran los supuestos beneficios, haciendo que la víctima confíe ciegamente y quiera invertir más, a veces incluso pidiendo créditos o vaciando los ahorros de toda una vida.
Las víctimas tienen un perfil vulnerable
Los expertos en ciberdelincuencia informan que los estafadores eligen minuciosamente a sus víctimas, y no lo hacen con cualquiera. Normalmente, son personas que, sentimentalmente, se encuentran bajo un momento de vulnerabilidad: una separación reciente, la muerte de la pareja o la soledad no deseada. Por eso, cuando la víctima es consciente de haber sido víctima de una estafa, el trauma es doble. No es solo la pérdida económica —que puede ser devastadora—, sino el sentimiento de culpa y la humillación de haber sido engañada sentimentalmente.
La mejor manera de prevenir es desconfiar de cualquier persona que, sin haberla visto nunca, nos pida realizar operaciones financieras, aunque nos diga que está completamente enamorada de nosotros. En este escenario, la mejor opción contra la ciberdelincuencia no es un buen antivirus, sino el sentido común y saber que, por internet, el amor suele ser el arma de destrucción masiva más efectiva de los estafadores.
