Las ciberestafas son cada vez más elaboradas. Los ladrones ya no envían correos electrónicos llenos de faltas de ortografía que levantan las sospechas del receptor a la mínima. Ahora utilizan técnicas cada vez más sofisticadas, como suplantar la identidad de los bancos con páginas web idénticas, haciendo que sea mucho más fácil que la víctima caiga en la trampa. Esto ha abierto un debate sobre quién debe asumir las pérdidas cuando la seguridad bancaria y la prudencia del usuario fallan en el mismo momento. La Cámara Comercial de Argentina lo tiene claro, y la justicia del país ha dictado que un banco deberá devolver el 50% del dinero que una clienta perdió tras ser víctima de una estafa informática.
La mujer fue consciente de que había caído en una ciberestafa cuando vio que el banco le concedía un préstamo a su nombre sin haberlo pedido nunca y, además, sus ahorros desaparecían. Aunque el banco, al principio, se desvinculó, alegando que la víctima había dado las contraseñas de manera voluntaria al estafador, que le estaba suplantando la identidad, los jueces introdujeron un matiz importante: el de la responsabilidad concurrente.
El préstamo declarado como nulo
La sentencia declaró nulo el préstamo y confirmó una indemnización a la clienta del banco por daño moral, pero distribuye el peso económico a partes iguales. Por un lado, considera que la clienta no actuó con la precaución necesaria cuando facilitó datos delicados. Por el otro, señaló que el banco no disponía de mecanismos de seguridad que confirmaran que el estafador estaba suplantando la identidad de la víctima y que, además, la operación que estaba realizando no tenía nada que ver con sus patrones habituales.
Este caso recuerda la importancia de la protección individual contra el phishing. Para evitar ser víctima de una estafa, los expertos en ciberdelincuencia recomiendan desconfiar de cualquier mensaje que nos pida, de manera urgente, datos personales. Además, es muy importante verificar siempre la vía por la que nos llega el mensaje y si la página web es verídica o está clonada. Hay que recordar también que ningún banco pedirá nunca claves privadas ni por teléfono ni por correo electrónico.