Pocas veces se tiene conocimiento de un ladrón que tenga un poco de compasión hacia sus víctimas. Más bien al contrario, los delincuentes actúan con toda la crueldad posible para engañar a las personas. Esto comporta, en la mayoría de las ocasiones, un dolor doble: por un lado, el de haber sido estafado y haber perdido parte de sus ahorros y, por el otro, el de no haber sido capaz de identificar la trampa. Muchos de los ciberladrones, además, usan la inteligencia artificial para hacer el engaño más real y, de esta manera, conseguir su objetivo.
Hay un tipo de estafa que empieza con una llamada a la víctima por parte de un supuesto médico. El profesional explica que alguien a quien se quiere mucho ha tenido un accidente, que se encuentra muy grave en el hospital y que, para ser operado, se necesita una transferencia bancaria por un importe muy elevado. La víctima, con el miedo instalado en el cuerpo, accede a pagar, sin pensárselo dos veces y el interlocutor cuelga el teléfono.
La persona damnificada llama a su familiar para saber qué le ha pasado y cómo se encuentra y, cuando este responde con total normalidad, sin saber de qué le habla, se da cuenta de que ha sido víctima de una ciberestafa y que ha perdido parte de sus ahorros, los cuales ya no puede recuperar.
Pensar antes de actuar
Muy pocas veces las víctimas denuncian los hechos ante los Mossos d'Esquadra, a menudo porque les da vergüenza admitir los hechos o porque ya dan el dinero por perdido. Los estafadores —que la gran parte de las veces actúan desde fuera de España— usan la inteligencia artificial para clonar la voz de otras personas y así dificultar su identificación.
Ante esta llamada, los expertos en ciberseguridad recomiendan mantener la calma y pensar siempre antes de actuar. En caso de tener dudas sobre si la llamada es o no real, la mejor opción es colgar el teléfono y llamar al familiar en cuestión para verificar si ha tenido un accidente o verificar si ha sido víctima de un intento de fraude.
