Los ciberdelincuentes juegan con los sentimientos de las víctimas para obtener el máximo dinero en el menor tiempo posible. No tienen miramientos y actúan sin escrúpulos, sin tener en cuenta el dolor emocional que provocan, más allá del hecho de vaciar el bolsillo de otras personas y llevarse los ahorros de toda una vida. Los expertos en ciberseguridad alertan de una nueva modalidad de estafa de lo más cruel: los delincuentes llaman a las víctimas haciéndose pasar por la policía y les informan de que un familiar ha provocado un accidente de tráfico.
Aprovechando el choque emocional de la víctima, los ladrones piden una transferencia económica por una cantidad elevada de dinero si quieren evitar que el familiar en cuestión vaya a la cárcel. Muchas veces, para asegurarse de que la mentira funciona, exageran mucho más la historia, diciendo que, a consecuencia del accidente —que nunca ha ocurrido—, otras personas, o incluso bebés, han resultado muy heridas o han muerto.
Lo que buscan los ciberladrones es generar tanto miedo a la víctima que no sea capaz de reaccionar de ninguna otra manera y conseguir que haga caso a todas las órdenes. Exigen una transferencia bancaria, la reciben y luego cuelgan el teléfono, desapareciendo del mapa. Otras veces no solo se quedan con ese dinero, sino que también cogen información de la víctima, como el número de DNI o de la cuenta corriente, para cometer otros delitos, como suplantarle la identidad.
¿Cómo protegerse?
Muchas veces la persona es consciente de que ha sido víctima de una ciberestafa cuando llama a su familiar preguntando qué ha pasado o cómo se encuentra y este no sabe de qué le habla. Es por eso que los expertos en ciberseguridad, ante una llamada de estas características, recomiendan mantener siempre la calma y no actuar de manera precipitada. Lo más importante es colgar el teléfono y llamar a nuestro familiar para verificar si, efectivamente, ha sufrido o no un accidente. En caso de seguir teniendo dudas, se recomienda hacer preguntas personales que solo una persona de nuestro entorno sería capaz de contestar. Si no lo sabe hacer, es una estafa.