Un joven ha ganado la demanda que interpuso a sus padres, por tirar a la basura su colección de porno. Según recogen los medios locales, el denunciante, identificado como David Werking, poseía 12 cajas de revistas, películas y juguetes sexuales por un valor de 30.000 euros. Y como la carga del contenido era claramente emocional, prueba de ello deben ser las paredes de su dormitorio, el joven ha pedido una indemnización de 90.000 euros a sus padres por destruir su gran imperio pornográfico.
Un joven denuncia a sus padres por tirarle el porno
David Werking ha ganado el juicio contra sus padres. Todo empezó cuando el joven se divorció y volvió a casa de los padres, en Michigan (Estados Unidos). Al cabo de diez meses, de los que se prevé que fueran un festival para David, recordando viejos tiempos y removiendo las cajas de arriba abajo, abandonó Michigan y se trasladó a Indiana de nuevo. El hijo le pidió a sus padres que le enviaran los últimos trastos de la mudanza. Y así fue, excepto por las cajas, que en vez de ser empaquetadas y enviadas a David -con la postal imaginaría correspondiente: 'Mastúrbate salvajemente, hijo. Un beso'-, fueron lanzadas en la basura.

Un joven denuncia a sus padres por tirarle el porno a la basura / iStockphoto
Eso enfureció a David que, a sus 40 años, presentó una denuncia al tribunal federal de Michigan. Al principio, el fiscal del condado se negó a presentar cargos, pero la insistencia de David fue abrumadora: envió más de 40 e-mails detallando los títulos de las películas que nunca podrá recuperar e hizo confesar a sus padres, que admitieron haber tirado la colección de su hijo "por el bien de su salud mental", tal y como hubieran hecho si se hubiera tratado de "cajas con droga".
David Werking tendrá que ser indemnizado
Finalmente, al juez federal de Michigan, Paul Maloney, le picó la curiosidad, aceptó la demanda y, recientemente, se ha pronunciado a favor del hijo. Huérfano de su porno, David ha declarado que sus padres no tenían derecho a tirar su preciado tesoro, y por ello les pide una indemnización de 90.000 euros.
Por otro lado, los padres consideran que tenían todo el derecho de lanzar el arsenal pornográfico, "actuando como propietarios del domicilio". Pero el argumento no ha sido lo bastante sólido para la Justicia: "Los acusados no citan ningún estatuto o jurisprudencia para apoyar su afirmación sobre que los propietarios pueden destruir lo que no les agrade", ha afirmado Maloney.
A partir de aquí, Maloney ha ordenado a ambas partes que presenten informes sobre el valor financiero de la colección, ya que "el tribunal no tiene intención de realizar una audiencia probatoria", por desgracia, seguramente, de alguno de los magistrados.