A simple vista, parecían técnicos de telecomunicaciones haciendo su trabajo, pero el ojo clínico de los agentes de la Guardia Civil detectó el engaño: se trataba en realidad de siete hombres, de entre 24 y 52 años, residentes de la localidad de Manresa (Barcelona), que habían hecho de los robos de cobre su modus vivendi. Se especializaron tanto, de hecho, que no dudaban en desplazarse a otros puntos del Estado en busca de su botín. El pasado mes de marzo los detectaron en dos pueblos de Cantabria, Laredo y Colindres, de donde se llevaron 2.100 kilos de cables de cobre. Los siete quedaron detenidos, pero la investigación continúa abierta para determinar el alcance real de estos robos y poder relacionarlos con otros hechos similares.
Los detenidos se desplazaban desde la capital del Bages hasta Cantabria vestidos de operarios de compañías de telefonía e, incluso, colocaban señalizaciones en el tráfico para hacer ver que estaban trabajando. Y lo hacían a plena luz del día, con la seguridad de que su disfraz no les delataría y que podían actuar con impunidad. Los investigadores de la Guardia Civil tuvieron conocimiento a través del intercambio de información con otras unidades, y confirmaron que, durante el mes de marzo, este grupo realizó desplazamientos periódicos desde Catalunya hasta Cantabria con tres furgonetas y un camión que llenaban de cableado de cobre sustraído ilegalmente.
En concreto, los sospechosos se desplazaron hasta Laredo el pasado 31 de marzo y al día siguiente, también actuaron en Colindres, donde se les pilló in fraganti con la colaboración de la Policía Local de Laredo. Los ladrones habían abierto las tapas que dan acceso a los puntos por donde pasa el cableado de telecomunicaciones e iban cargando con diversas herramientas, entre ellas, específicas para la retirada de cables de telefonía, así como material para señalizar los supuestos trabajos de obra. Los siete —cuyas nacionalidades no se han comunicado— quedaron acusados de los delitos de robo con fuerza y pertenencia a grupo criminal.
El truco de los falsos operarios, también en Catalunya
Este, sin embargo, no es la primera vez que se detienen ladrones de cobre disfrazados de operarios. Aquí, el verano pasado, varias personas vestidas de trabajadores de obra dejaron sin luz a los vecinos de Tortosa, en el Baix Ebre, después de llevarse más de 1.000 metros de cables de cobre. Los Mossos también pillaron a cuatro hombres en Tarragona ciudad, en la Rambla Nova, donde habían abierto el alcantarillado a la vista de todo el mundo haciendo ver que trabajaban allí. Y también en Valls, en el Alt Camp, donde seis hombres hacían ver que estaban reparando el cableado telefónico.
