Familiares, amigos y compañeros de Núria, la cocinera asesinada hace dos años en la prisión de Mas d'Enric, en El Catllar, en el Tarragonès, se han reunido hoy, 13 de marzo, para homenajearla en el segundo aniversario de su muerte en manos de uno de los presos del centro. Tanto aquellos que la conocían por el trabajo como los que convivían con ella fuera de la prisión se han juntado para recordar a la mujer y la injusticia que puso fin a su vida. Los asistentes han marchado por el recinto de la prisión de El Catllar y han hecho un minuto de silencio en su memoria. Durante esta fecha tan señalada, han querido hablar del dolor que sienten y dar su opinión sobre los cambios que la tragedia causó en la prisión.

 

Durante el acto, algunos de los asistentes llevaban una camiseta que clamaba "Todos somos Núria", y paseaban una pancarta con el mismo lema. El homenaje ha contado con un minuto de silencio y momentos más emotivos, como declaraciones de los compañeros y familiares, un libro de dedicatorias y el encendido de velas y bengalas. Los familiares han destacado la dificultad de seguir adelante, diciendo que "todavía estamos rotos". Desde otros centros penitenciarios de Catalunya también se ha participado, conectando a través de una videollamada con los familiares.

Mejoras en la prisión, pero aún queda trabajo

No todo, sin embargo, ha sido recordar a la mujer, sino que también se ha hablado del centro, de la injusticia que sufrió Núria, de las mejoras que se han hecho y de las que todavía no llegan. Hace exactamente un año, en otro acto en memoria de Núria, sus hermanas denunciaron el abandono por parte de las autoridades. Este año, sin embargo, aunque ha habido algunas críticas, también se han elogiado los avances que se han hecho. Francina, una funcionaria de Mas d'Enric, ha querido comentar la situación actual que, si bien ha mejorado, todavía no es perfecta. La funcionaria ha reconocido algunas mejoras, como la presencia de más agentes en las cocinas, pasando de uno a tres, o el hecho de que ahora los cuchillos no circulen libremente. Aun así, considera que no se ha hecho todo lo que se debería hacer y que se avanza poco a poco, con una pequeña medida tras otra, como si se tratara de parches. Por ejemplo, ha exigido que todos los trabajadores de los centros sean reconocidos como autoridad, y no entiende por qué la normativa deja fuera a personal como los cocineros y cocineras, dejándolos en una posición más vulnerable. También ha hablado, como la familia, de Núria, diciendo que hoy es "un día triste", y que, aunque el paso del tiempo lo hace más fácil, "el duelo no lo cerraremos nunca".

No se puede decir que el asesinato de Núria fuera una sorpresa, porque la cocinera ya había presentado diversas quejas contra el preso que finalmente la asesinó con un cuchillo en la cocina de la prisión. De hecho, ni siquiera fue la única: otros trabajadores e incluso médicos alertaban de que era un recluso peligroso y que era una mala idea tenerlo en la cocina. El hombre que mató a Núria, Iulian S.O., rumano, estaba condenado precisamente por haber matado a otra mujer, en este caso una prostituta, en Valls. Aparte de los avisos, ya se pudo demostrar que se habían cometido "negligencias graves" que dieron la oportunidad al asesino de matar a la cocinera. Por ejemplo, cuando el hombre agredió a otro recluso, solo se le puso en régimen de sancionados durante once horas, en vez de los once días de aislamiento en una celda que le habían decretado en un principio.

Mata a la cocinera y se suicida

Los avisos cayeron en saco roto, nadie hizo caso del peligro y, en consecuencia, una mujer inocente perdió la vida. Hace exactamente dos años, el 13 de marzo de 2024, Iulian S.O entró en la cocina, apuñaló varias veces a Núria y, acto seguido, se suicidó, degollándose a sí mismo con el mismo cuchillo que había utilizado poco antes para matar a la cocinera. Los hechos remarcaron la falta de seguridad de los centros penitenciarios, un problema que hoy en día todavía continúa presente, por el cual los sindicatos luchan día tras día. Para evitar que hechos como este vuelvan a ocurrir, es importante seguir recordándolos y, como hacen la familia y los trabajadores, rememorarlos año tras año. De esta manera, poco a poco, se va mejorando la situación, consiguiendo que los vigilantes, médicos, cocineros y todos los trabajadores del centro estén más protegidos.

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