La Policía Nacional española ha desarticulado una organización criminal establecida en Badalona que se dedicaba al tráfico de hachís hacia varios países europeos, principalmente Francia, Alemania e Italia. La operación, bautizada como Azabache, se ha saldado con cuatro detenidos: un taxista de nacionalidad española y tres hombres de nacionalidad marroquí, acusados de los delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal. La investigación, iniciada antes del verano del 2025 por la Brigada Local de Policía Judicial de Sant Adrià de Besòs, permitió detectar un grupo perfectamente estructurado que operaba desde Badalona y que extremaba las medidas de seguridad para dificultar el trabajo policial.
El taxi, la tapadera perfecta para mover la droga
Uno de los principales investigados era un taxista que aprovechaba su actividad profesional para transportar la droga sin levantar sospechas. Según la investigación, utilizaba el vehículo como una cobertura perfecta, aprovechando la normalidad asociada al servicio público del taxi para esquivar controles policiales y trasladar las partidas de hachís entre diferentes puntos. Los seguimientos también permitieron localizar las llamadas "guarderías", los espacios donde la organización escondía temporalmente la droga antes de distribuirla.
La fase final de la operación comenzó cuando los agentes interceptaron el taxi después de que el conductor hubiera recogido una partida de hachís en Sabadell. En el interior del vehículo viajaba también su hija, que, según la Policía Nacional, no solo servía para dar apariencia de normalidad al desplazamiento, sino que también había participado activamente en la actividad delictiva. En el maletero encontraron dos bolsas con 29,18 kilos de hachís, hecho que comportó la detención de ambos.
Más de 300 kilos de hachís, un arma y 138.000 euros
Tras las primeras detenciones, los investigadores desplegaron un dispositivo simultáneo sobre varios inmuebles vinculados al grupo. Arrestaron al presunto jefe de la organización cuando intentaba salir de su domicilio y registraron también un trastero y una nave industrial identificados durante la investigación. El balance de la operación es contundente: más de 300 kilos de hachís, entre pastillas y polen, un revólver con munición, 138.020 euros en efectivo y varios vehículos de alta gama, entre ellos un Porsche Cayenne, un Tesla y un Polestar, supuestamente adquiridos con los beneficios del narcotráfico. El cuarto y último investigado, también de nacionalidad marroquí, fue detenido días después aprovechando su regreso de vacaciones. Las sospechas de la policía es que la droga llegaba desde Marruecos y después seguía la ruta hacia los países europeos.