Apenas hemos llegado a mitad de año y ya sumamos seis tiroteos mortales, el triple que el año pasado durante los mismos meses. ¿Qué está pasando en Catalunya? Se lo explicamos en un nuevo capítulo de ElCaso Exprés.
Una pelea en un bar-karaoke de Badalona; una venganza entre bandas latinas en L'Hospitalet; y la guerra de las mafias de los Balcanes que ha llegado a Barcelona, al barrio del Poblenou, a la Zona Franca e, incluso, a la parte alta de la capital catalana. Con estas seis muertes ya es imposible negar el descontrol de tiroteos, con más de una treintena desde principios de año. Pero recordemos qué pasó exactamente en cada caso.
Seis tiroteos mortales en solo seis meses
El primer tiroteo mortal del año fue en marzo en Badalona. Un hombre rumano murió a tiros después de un altercado en un bar-karaoke, regentado por personas de nacionalidad china a quienes, al parecer, intentaron extorsionar. La jugada no les salió bien y acabó con la muerte de uno de los supuestos extorsionadores.
Solo una semana más tarde, un joven dominicano perdió la vida al ser tiroteado en el Parc de les Planes de L'Hospitalet después de una discusión que, todo apunta, venía motivada por un enfrentamiento entre bandas latinas, que tienen mucha presencia en el municipio.
En abril, tres personas con la cara tapada abrieron fuego contra un hombre en la terraza de un bar del barrio de Poblenou de Barcelona. Fue a media tarde, con la pareja y el hijo de la víctima a su lado. No fueron unos hechos aleatorios; se trataba de una ejecución relacionada con la guerra entre dos clanes de narcotraficantes de Montenegro.
Las últimas tres muertes han ocurrido una tras otra, con pocos días de diferencia. Los dos de la Zona Franca, uno a mediados de mayo y el otro a principios de junio, separados por tres semanas pero cometidos en la misma calle y con el mismo final trágico; y el de la calle Balmes, en Sarrià-Sant Gervasi, con un hombre muerto de un disparo en la cabeza delante de la comisaría de la Policía Nacional española; una víctima más de los enfrentamientos entre los clanes montenegrinos.
Estos incidentes se investigan como casos aislados, incluso los que se relacionan directamente con las mafias del este, y en ninguno de ellos se han podido hacer detenidos. La preferencia de los delincuentes extranjeros por Catalunya, tanto para esconderse como para continuar con sus negocios ilegales, ha hecho que cada vez haya más incidentes con armas de fuego en nuestros barrios. Si añadimos que en las calles hay muchos menos policías de los que sería necesario para mantener a raya la delincuencia cada vez más imprevisible, pero que no para de crecer, tenemos la receta del desastre.