Los Mossos d’Esquadra han liberado esta semana a una mujer de 45 años que hacía dos que estaba retenida contra su voluntad por su expareja y por los cuatro hijos que tienen en común —tres chicos y una chica— en un piso de una calle del barrio del Besòs, en el distrito de Sant Martí, en Barcelona, según ha podido saber ElCaso.com y han confirmado fuentes de la policía catalana. El exmarido, de nacionalidad española y etnia gitana, ha acabado detenido acusado de detención ilegal, amenazas y coacciones, mientras que la investigación continúa abierta.

Secuestrada dentro de su casa

Según la reconstrucción de los hechos, la mujer estaba prácticamente secuestrada dentro del domicilio familiar. No le permitían salir a la calle sola, le habían retirado el teléfono móvil para que no pudiera pedir ayuda y tampoco le dejaban ir a su lugar de trabajo. Cuando salía de casa, lo tenía que hacer siempre vigilada por alguno de los familiares. La víctima pudo pedir ayuda gracias a un descuido de sus captores. Escribió una nota de socorro a mano, explicando que la tenían retenida y amenazada de muerte, y la lanzó por la ventana. El mensaje llegó a un conocido de la mujer, que es su actual pareja, y que inmediatamente alertó a los Mossos, según ha podido saber ElCaso.com.

Cuando los agentes recibieron el aviso no sabían exactamente en qué domicilio estaba retenida, pero después de varias gestiones pudieron localizar el piso exacto en el barrio del Besòs. Agentes de los Mossos se presentaron en el inmueble y, con una excusa, consiguieron hablar con la mujer. El exmarido, que en un primer momento negaba los hechos, acabó siendo detenido pocas horas después, mientras que los agentes pudieron liberar a la mujer alrededor de las tres de la tarde de este 4 de febrero. El caso lo está investigando la Unitat d'Investigació (UI) de Sant Martí para aclarar todos los detalles que lo rodean.

Querían "marcar" la mujer

Según fuentes de la investigación, la familia —de etnia gitana— ya había tomado la decisión de castigar a la mujer por haber rehecho su vida con una nueva pareja, que no es de la misma etnia que el exmarido. Entre los planes había “marcarla”, un castigo que consistiría en cortarle la cara y raparle el pelo por humillación.

Las amenazas no se han limitado solo a la víctima. La familia también quiso intimidar a la nueva pareja de la mujer y a los familiares de este hombre, con amenazas de muerte a mediados de febrero, hecho que los Mossos también tienen bajo investigación. La policía catalana continúa trabajando para aclarar el grado de participación del resto de familiares —sobre todo, los cuatro hijos de la pareja— en este cautiverio y para determinar si puede haber más delitos asociados a este caso de violencia y retención ilegal.

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