Los Mossos d'Esquadra buscan al hombre que este miércoles, 10 de junio, por la mañana, ha matado a otro de un disparo en la cabeza en la calle Balmes, junto a la Diagonal, en el centro de Barcelona, según ha avanzado ElCaso.com. Lo ha hecho a plena luz del día y delante de la comisaría de la Policía Nacional española antes de escaparse a la carrera por la calle de la Granada del Penedès y Via Augusta arriba, hasta la plaza de Gal·la Placídia, donde se ha detenido en la parada de autobús para dejar la pistola escondida bajo un casco de bici. El mismo casco que lleva en la foto que acompaña esta noticia. La mujer que ha encontrado el casco, según las primeras informaciones, también ha localizado un teléfono móvil, que ahora los Mossos analizan.
El pistolero, sin embargo, ha podido escapar. Las imágenes de las cámaras de seguridad de la comisaría de la Policía Nacional han permitido disponer de esta imagen y también de la grabación de los hechos. La víctima iba vestida de deporte, tal como se puede ver también en estas imágenes. El autor lo ha atacado por detrás y después ha entrado en este callejón para huir del lugar de los hechos.

Una venganza calculada
El hombre, tal como se puede ver en la imagen a la que ha tenido acceso ElCaso.cat, iba con la cara descubierta y sin guantes y se ha dejado grabar por las cámaras de seguridad que hay en la puerta de la oficina de DNI de la Policía Nacional. Después de abandonar el arma que ha usado para matar a la víctima, se le ha perdido la pista. Los agentes de la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de los Mossos están trabajando para poder identificar tanto a la víctima como a su verdugo; las primeras informaciones parecen indicar que, en conjunto, se ha tratado de una ejecución por una venganza.
Ahora, sin embargo, habrá que determinar en qué andaba metido el hombre que ha acabado muerto de un disparo en la cabeza esta mañana, si tiene relación con el tráfico de drogas o, como en el caso de los últimos tiroteos mortales en la capital, con mafias de Europa del Este. La policía, por ahora, cree que la víctima no ha sido escogida al azar y que todo estaba calculado y que el objetivo del pistolero era el hombre que ha muerto en el acto, tendido en medio de la calle, en un charco de sangre.
