Los Mossos d'Esquadra han detenido a los dos hombres que, en las últimas semanas, se han dedicado a robar las tarjetas de crédito de las personas mayores que iban a pagar en los parquímetros de Barcelona. Los investigadores abrieron el caso cuando, en el mes de diciembre, notaron un aumento de robos con el mismo modus operandi, donde las víctimas tenían las mismas características —personas mayores— y el botín era siempre el mismo: sus tarjetas bancarias.
Los investigadores tiraron del hilo y descubrieron que los ladrones, dos hombres que siempre actuaban juntos, seleccionaban minuciosamente a su víctima: personas de edad avanzada y vulnerables a las que podían engañar fácilmente. Después, se acercaban a ellas, con la excusa de necesitar ayuda para hacer el pago para retirar el vehículo, ya que, como eran extranjeros, no entendían mucho el idioma.
Los ancianos accedían a ayudarles y los ladrones pedían a sus víctimas que efectuaran el pago con su tarjeta bancaria y que después les devolverían el importe en efectivo. En ese momento, los individuos aprovechaban cualquier distracción de la víctima para coger las tarjetas de crédito y les engañaban haciéndoles creer que había sido la máquina quien se la había tragado. A veces, incluso hacían creer a los ancianos que, si ponían una segunda tarjeta, la máquina devolvería las dos, pero en realidad querían coger otra tarjeta.
En el momento de introducir la matrícula para hacer el supuesto pago, los ladrones decían a sus víctimas una matrícula errónea. Esto permitía, por un lado, confundir a las víctimas, para tener más facilidades a la hora de robar las tarjetas y, por otro lado, marcharse con su botín, con la excusa de que iban a su coche a comprobar cuál era la numeración correcta. Cuando salían del parking, ambos individuos iban corriendo al cajero a sacar todo el efectivo posible, antes de que las víctimas fueran conscientes del robo y bloquearan las tarjetas.
Gendarmería Nacional Francesa
A la Divisió d' Investigació Criminal (DIC) de la Regió Policial Metropolitana de Barcelona, que ha llevado el caso, conjuntamente con las unidades de investigación de los distritos de los Mossos d'Esquadra de Sarrià, Sant Martí, Eixample, Horta y Nou Barris, se le sumó la colaboración de la Gendarmería Nacional Francesa. La policía de Francia, lugar de residencia de los dos ladrones, donde tienen numerosos antecedentes policiales, informó a los Mossos sobre la posible actividad delictiva de estos dos individuos en nuestro país.
Los investigadores, sin embargo, no lo tuvieron fácil para llegar hasta ellos. Los ladrones no tenían domicilio fijo en Catalunya y se alojaban en pisos turísticos. Además, los coches con los que se desplazaban también eran alquilados, a nombre de una empresa, y no tenían ninguna cuenta corriente española abierta, lo que dificultaba más la investigación, porque los agentes no tenían pistas de cuáles eran sus movimientos habituales.
Investigación abierta
Finalmente, los Mossos d'Esquadra detuvieron a ambos hombres, de 30 y 39 años, acusados de ser los supuestos autores de varios delitos de hurto y estafa. Hasta el momento, los investigadores los acusan de 15 robos, pero la investigación continúa abierta y la policía catalana no descarta implicarlos en una treintena de casos similares e, incluso, realizar más detenciones. La policía, que no ha querido detallar la nacionalidad de los arrestados, cree que la suma total del dinero robado a las víctimas supera los 16.000 euros.
Uno de los dos individuos tenía una orden internacional de detención emitida por Bélgica. Los Mossos trasladaron al hombre a la Audiencia Nacional, con la finalidad de iniciar el proceso de extradición hacia el país europeo.