La investigación del asesinato de un octogenario en la localidad de Yecla, en Murcia, ha llevado a los agentes de la Policía Nacional a descubrir otro asesinato. El pasado lunes, los policías detuvieron a un hombre como presunto autor del crimen del abuelo y, después de pasar la noche en comisaría, lo llevaron al piso donde vivía para poder registrarlo en su presencia. La sorpresa de los investigadores fue que en aquella vivienda había el cadáver de una mujer con evidentes signos de muerte violenta. La víctima, de unos 60 años, era la tía del detenido.

Los primeros indicios apuntan que, presuntamente, también la mató él. El cadáver de la mujer, con múltiples golpes en la cabeza y el cráneo destrozado, evidenciaba un ensañamiento en el crimen, supuestamente fruto de una relación personal con su asesino. Tía y sobrino compartían piso en la calle Músico Oliver de Yecla, donde el presunto homicida ayudaba a la mujer, impedida y en silla de ruedas, a salir a la calle y hacer la compra. Los vecinos, sin embargo, aseguran que era habitual escucharlos discutir cuándo él le pedía dinero. El cuerpo, que presentaba un alto grado de descomposición, ha sido trasladado al forense para practicarle la autopsia y determinar cuánto tiempo llevaba muerta y si su asesinato se cometió antes que el del octogenario.

Investigado por dos crímenes

Con el hallazgo del cadáver de su tía, el detenido está investigado ahora por dos presuntos asesinatos. En el caso del octogenario, presuntamente, lo mató dándole primero un fuerte golpe en la cabeza y después apuñalándolo con un destornillador cuando ya estaba indefenso. En un primer momento, se pensó que podría tratarse de un robo, ya que la puerta de casa estaba abierta, pero los investigadores se decantaron porque la víctima conocía a su asesino. La principal hipótesis es que habría puesto fin a su vida después de que se negara a darle dinero para poder comprar droga.