La Policía Nacional española, con el apoyo de la Armada y la colaboración de la DEA americana, ha ejecutado un operativo sin precedentes en el Atlántico: la intervención de 9.994 kilos de cocaína ocultos en un buque mercante a 535 kilómetros de Canarias. Se trata de la mayor aprehensión de cocaína realizada jamás en alta mar por la Policía Nacional y una de las más grandes registradas en Europa. El asalto al buque, el United S, de bandera de Camerún, lo realizaron agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) la semana pasada, cuando navegaba procedente de Brasil hacia Europa con una carga que, supuestamente, era de sal. A bordo había trece tripulantes, todos detenidos: siete indios, cuatro turcos y dos serbios. Según la investigación, los dos últimos actuaban como “garantía” del cargamento para que la droga llegara a destino; uno de ellos iba armado.

 

La operación, bautizada como Marea Blanca, se precipitó cuando los investigadores detectaron que parte de la cocaína —cerca de una tonelada, en 37 fardos— ya estaba preparada a estribor para ser descargada en alta mar a diversas organizaciones criminales. Este tipo de mafias hacen grandes cargamentos y, antes de llegar a tierra, distribuyen la droga entre los compradores, organizaciones criminales internacionales, que después se encargan de su distribución. El resto de la droga, hasta casi diez toneladas, se escondía intercalada entre toneladas de sal en una de las bodegas del mercante, repartida en 294 fardos.

Sin combustible

El dispositivo tuvo riesgos añadidos. Tras el abordaje, el barco se quedó sin combustible -se investiga si estaba previsto y abandonarlo tras repartir la droga o debían recibir combustible por parte de otras embarcaciones- y quedó a la deriva durante casi 12 horas, lo que obligó a activar el rescate y remolque hasta el puerto de Santa Cruz de Tenerife, con el apoyo de Salvamento Marítimo (SASEMAR), además de la protección, teniendo en cuenta que iba cargado de droga y que criminales hubieran podido atacarlo para hacerse con la cocaína, de un valor incalculable. 

La investigación ha sido coordinada por la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional y por el Juzgado Central de Instrucción número 4, y apunta a una organización criminal internacional dedicada a la exportación de grandes cantidades de cocaína desde Sudamérica hacia Europa pasando por Catalunya. Aparte de la DEA, el operativo ha contado con la cooperación de la NCA británica, la Policía Federal de Brasil, el MAOC-N de Portugal y otras autoridades de Francia y Portugal. Fuentes policiales destacan que es el golpe más duro al narcotráfico marítimo en décadas y que no se veía una intervención de esta magnitud desde 1999, cuando se interceptó el Tammsaare con 7.500 kilos de cocaína. Un nuevo récord en alta mar que vuelve a situar a las Canarias y al Atlántico como eje clave del tráfico internacional de droga hacia Europa.