El Tribunal Supremo ha condenado a un hombre a 15 años de prisión por violar a su hija menor de edad de manera reiterada durante una década, cuando los dos se quedaban solos. La chica, que actualmente tiene 21 años, se intentó suicidar varias veces cortándose las venas o tomando una sobredosis de pastillas. A día de hoy, la joven sufre problemas mentales y sensación de culpabilidad y vergüenza por la cual recibe tratamiento psiquiátrico.

El padre la violó desde los 7 años hasta los 17

El hombre empezó a agredir sexualmente a su hija cuando tenía 7 años y se quedaban los dos solos en casa. Cuando la niña cumplió 11, las agresiones empezaron a ser mucho más agresivas y violentas. La madre, que nunca lo sospechó, estuvo a punto de pillarlos en alguna ocasión. Cuando la menor hizo 14 años, el padre la empezó a violar cada mañana cuando lo iba a despertar antes de ir a la escuela. La joven se cerraba a llorar en su habitación cuando él se marchaba.

Las continuas agresiones sexuales hicieron que la niña tuviera cada vez más problemas de salud mental. Empezó a ir al psicólogo de su centro escolar porque mostraba retraimiento y, con solo 12 años, la derivaron a una psicóloga infantil porque empezaba a desarrollar una enuresis psicogénica nocturna, que todavía sufre hoy día. Los problemas psicológicos llegaron a tal punto que se llegó a intentar suicidar en dos ocasiones. La primera, cuando tenía 14 años y se intentó cortar las venas del antebrazo. La segunda, cuando ya tenía 17 años e ingirió once pastillas de paracetamol de un gramo para matarse de una sobredosis. Afortunadamente, en las dos ocasiones los servicios sanitarios consiguieron salvarle la vida.

Cuatro años después de que acabaran las violaciones, la víctima sigue teniendo problemas de salud mental que le provocan una disminución del estado de ánimo, ansiedad, retraimiento social, un sentimiento de culpabilidad y vergüenza, alteraciones del sueño con insomnio y pesadillas y una disminución del rendimiento escolar. Además, muestra malestar ante el contacto físico con otras personas y en el ámbito afectivo y sexual. Por eso, la chica recibe tratamiento psiquiátrico mensual, tratamiento de psicoterapia semanal y tratamiento farmacéutico diario.