Los Mossos continúan investigando el asesinato a tiros de un hombre este domingo por la tarde, cuando pasaban pocos minutos de las nueve, en medio de la calle, a plena luz, en una zona de patios interiores de la calle de la Mineria de la Zona Franca de Barcelona. Un desconocido, que todavía no ha podido ser identificado ni arrestado, utilizó un arma semiautomática para disparar varios tiros, una ráfaga, contra su objetivo, que cayó al suelo malherido y acabó muriendo, tal como avanzó ElCaso.com. Es el quinto hombre asesinado a tiros en Catalunya este año 2026, unos primeros meses especialmente negros en cuanto al repunte de tiroteos. La Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de los Mossos investiga los cinco tiroteos por separado. No parece, por ahora, que los hechos de Badalona, L'Hospitalet, el Poblenou y los dos últimos, en esta zona del distrito de Sants, en la Zona Franca, estén relacionados, más allá del denominador común de las armas de fuego, un hecho que preocupa a los Mossos d'Esquadra. Este 2026 ya se han conocido más de 30 tiroteos, según fuentes policiales.

El trabajo de los investigadores de los Mossos se va acumulando. Hay pocas novedades relacionadas con el tiroteo de este domingo. La policía trabaja con la hipótesis de que la víctima sea M. D., un hombre de Vračar, en Belgrado, tal como han informado las autoridades serbias y recogen los medios de aquel país. Por ahora, sin embargo, no queda claro si este hombre forma parte de uno de los dos clanes de Montenegro, concretamente de Kotor, enfrentados desde hace meses y que ya han dejado varios tiroteos y como mínimo tres muertos en Catalunya —en Consell de Cent, en Castelldefels y recientemente en el Poblenou.

La droga, siempre tras los tiroteos

La policía trabaja con otras hipótesis, también relacionadas con el narcotráfico, pero que podrían implicar a otros grupos criminales del Este en este tiroteo mortal en la calle de la Mineria. Los Mossos, a través de la Policía Nacional, han activado los protocolos internacionales para confirmar la identidad de la víctima —muchas veces este tipo de criminales llevan documentación falsa— para poder acabar de saber quién es el hombre a quien varios tiros le quitaron la vida. Tenerlo identificado al completo y poder estirar su estancia en Catalunya podrá ayudar a completar el puzle a los investigadores de los Mossos.

Aunque la policía catalana, por ahora, no tiene como una posibilidad clara que el tiroteo de hace tres semanas, en el mismo lugar, donde fue asesinado, tal como avanzó ElCaso.com, un hombre de 43 años, de nacionalidad española, con antecedentes por drogas, tenga relación con el de esta semana, no hay nada cerrado. El caso está siendo investigado bajo secreto y los Mossos quieren agotar todas las vías antes de descartar nada. Muchas veces, hechos que pueden parecer aislados pueden acabar teniendo relación. Que los hechos se hayan producido exactamente en el mismo barrio, junto al Port de Barcelona, uno de los puntos de entrada de la droga más importantes de Europa, no pasa desapercibido para los Mossos del grupo de homicidios de la DIC de Barcelona, que, además de la colaboración internacional, también han activado los mecanismos internos para obtener información de otros grupos de investigadores de la policía catalana que conocen los supuestos negocios delictivos que se gestan en esta zona de la ciudad.

Según ha podido saber ElCaso.com, hace meses que dura un enfrentamiento entre grupos criminales del Este, concretamente de Serbia, y uno de los clanes autóctonos más conocidos de esta zona de la Marina del Prat Vermell, por el control, sospechan los Mossos, del tráfico de cocaína. Una de las cosas que parece que tienen claras los investigadores es que tras el segundo crimen de la calle de la Mineria también están las drogas y ahora han empezado a trabajar para aclararlo. No esperan tener resultados pronto. El pistolero, un hombre alto, que vestía de color negro y llevaba como un pañuelo en la mano, según los testimonios, todavía no ha podido ser arrestado.

La investigación de los Mossos, superada

Por ahora, ninguno de los tiroteos con personas muertas este 2026 se ha resuelto. Solo en el caso de Badalona se pudo hacer un detenido, pero la investigación para aclarar los hechos, y la extorsión que supuestamente sufría el hombre que abrió fuego por parte de la víctima, todavía se está investigando. Menos suerte han tenido las investigaciones de los otros cuatro crímenes: ningún detenido. La irrupción hace años, como la punta del iceberg, de los peligrosos clanes extranjeros de la droga en nuestro país, ha superado a los Mossos d'Esquadra. Mandos de la policía catalana en público ya reclaman mejoras operativas para hacerles frente; en privado aceptan que el modelo de investigación de los Mossos, pensado para cuando el país no superaba los siete millones de personas, se ha visto sobrepasado por el nuevo modelo de delincuencia internacional que ha convertido Catalunya no solo en el jardín de la marihuana de Europa sino, lo que es más peligroso, en su teatro de operaciones de guerras que, como se ha visto recientemente, son mortíferas.

En cambio, los políticos continúan hablando de "percepciones" y, incluso, desde el Ayuntamiento de Barcelona, se ha enviado un mensaje de “tranquilidad” a los vecinos al día siguiente del tiroteo. La concejala del distrito de Sants-Montjuïc, Raquel Gil, ha recordado que es el tercer incidente en el barrio de la Marina en un mes y ha explicado que lo que les indican los cuerpos de seguridad es que son muertes relacionadas con la criminalidad organizada internacional. “No es una respuesta a una dinámica estrictamente del barrio”, cree la concejala. La consellera Núria Parlon, titular de Interior, también reclamó, desde Twitter, aumentar las penas por la tenencia de armas de fuego. De fondo, sin embargo, como hace años que los Mossos alertan, la droga. Las armas, la violencia, las ejecuciones a plena luz del día, son la consecuencia. Y las estadísticas, a pesar de la frialdad de los Excels, no tienen buena pinta.