A las diez de la mañana de este jueves 16 de abril, trasladado por una ambulancia, que lo había recogido antes de la prisión de Brians, Pepe, el vecino de 66 años del Bon Pastor, ha entrado en el aparcamiento de la Ciutat de la Justícia, donde están los calabozos. El 5 de abril, el Domingo de Resurrección, le clavó una puñalada a un joven magrebí que, supuestamente, le intentó robar una cadena de oro. El ladrón murió allí mismo. Él se entregó a los Mossos. Después de ser entregado al juzgado de guardia, el de la plaza 8 de Barcelona, y de acuerdo con la petición de la Fiscalía, ingresó en la prisión de Brians, donde ha pasado estos días entre rejas en la zona de enfermería.
El hombre, de nacionalidad española, va en silla de ruedas y necesita una bombona de oxígeno para respirar. Hoy tenía que comparecer ante el juez competente, por la fecha de los hechos, el de la plaza de Instrucción 31, para aclarar si tenía que seguir en la cárcel a la espera de que se celebre el juicio, por homicidio, o si podía salir en libertad y esperar a que llegue el día en su casa, por su complicada situación de salud. Su abogada, que ha asumido el caso después del ingreso en prisión del hombre, ha reclamado que fuera dejado en libertad. La petición de la defensa también la ha secundado, ahora sí, la Fiscalía. En un primer momento, por la gravedad del caso y las posibles penas asociadas, por la muerte de una persona, la Fiscalía pidió al juez el ingreso en prisión del hombre.
La Fiscalía recula y no pide prisión
Ahora, sin embargo, y tal como avanzó ElCaso.com, al comprobar la vulnerabilidad del arrestado, el ministerio fiscal ha cambiado de opinión y no ha pedido al juez mantener la prisión. El titular de la plaza 31 de Instrucción ha ordenado este mediodía que Pepe sea puesto en libertad. La ambulancia lo volverá a trasladar a Brians y, cuando sea notificada la orden de libertad, podrá salir de la cárcel. Contando las noches que estuvo bajo custodia de los Mossos antes de ser trasladado a prisión, el hombre ha estado once noches privado de libertad. Hoy podrá volver a dormir en casa, con su mujer y sus hijos. La Fiscalía ha pedido un arresto domiciliario con posibilidad de salir de casa para ir al médico y hacer gestiones; el juez ha decretado la prohibición de salir del país y la obligatoriedad de presentarse ante la autoridad judicial cuando sea requerido.
Durante esta vista, que debía servir para ratificar la prisión u ordenar que fuera puesto en libertad, dos médicos forenses han analizado los informes médicos aportados por la defensa, que han servido para avalar la vulnerabilidad del hombre.
A la espera de la autopsia
Una de las otras piezas clave de esta investigación, que ahora tomará otro ritmo, con Pepe en libertad, será la autopsia del joven fallecido. Servirá también para acreditar, según la defensa, que el hombre se defendió, que actuó en legítima defensa y preso por un miedo insuperable, porque no sabía qué quería hacerle el ladrón. No tenía ninguna intención de matarlo, ha vuelto a declarar él y en ello insiste la defensa ante el juez que lleva el caso, y que nadie deseaba, de ninguna manera, el final que sufrió el ladrón multirreincidente. El resultado completo del informe forense, que las partes aún no tienen, debe acreditar también que el hombre no se ensañó con el ladrón cuando lo atacó con un arma blanca. Según las primeras informaciones, la herida en la zona del pecho llegó a la zona del corazón. Los esfuerzos de los sanitarios del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) no sirvieron de nada, y el hombre acabó muriendo allí mismo.
