Once años secuestradas y encerradas en un sótano de Madrid mientras las trataban como esclavas y las obligaban a prostituirse. Este es el mal sueño que han tenido que vivir una quincena de mujeres latinoamericanas en un chalet situado en la calle Marqués de Hoyos de la capital española, alejado del resto de viviendas para no levantar sospechas. Las chicas, como suele ser habitual en este tipo de grupos criminales, eran captadas en su país de origen, donde se encontraban en situación vulnerable, y llegaban a España con una gran deuda en cuanto al dinero tanto del billete como del alojamiento.
Esclavizadas y obligadas a prostituirse
Detrás de todo ello había un matrimonio que tenía a las mujeres esclavizadas en el domicilio. Durante once años, las tuvieron malviviendo en el sótano del chalé, en dos habitaciones con literas a las cuales solo se podía acceder por una escalera estrecha y donde tenían que guardar sus pertenencias por el suelo o sobre los colchones. El espacio, que también tenía un pequeño lavabo, apenas disponía de ventilación por dos ventanucos que había en la parte superior de la pared y que habían sido enrejadas para que no pudieran escaparse, ni siquiera en caso de incendio.
Las hacían firmar un contrato sin que ni siquiera supieran qué contenía, en el cual había cláusulas de cesión de sus imágenes y la obligatoriedad de prostituirse de forma exclusiva para ellos. Colgaban sus fotografías en una página web ofreciendo sus servicios sexuales, junto con un contacto para tener entrevistas personales, y cuando tenían un cliente, tocaban un timbre y las hacían dejar todo lo que estaban haciendo para atenderlos. También había mujeres que hacían de encargadas, tanto por la mañana como por la noche, dos chicas en turnos de doce horas, que se encargaban de gestionar las llamadas, las citas, el cobro de los servicios o la venta de droga a clientes que así lo pidieran.
Multas si se negaban a tener relaciones con un menor
Las víctimas estaban obligadas a realizar cualquier práctica sexual, incluso si era fuera de la vivienda. También se les imponían multas en caso de que se negaran a mantener relaciones con menores de edad o por sentarse sin ropa interior en los sofás, unas conductas prohibidas que el grupo criminal recordaba a las chicas poniendo carteles y pizarras por toda la vivienda. También podían ser sancionadas si la vivienda estaba sucia, ya que tenían que ser ellas quienes se encargaran de la limpieza.
Finalmente, sin embargo, después de la denuncia de dos de las víctimas, se pudo detener al matrimonio y a cuatro mujeres más por delitos de pertenencia a organización criminal, prostitución, corrupción de menores y tráfico de drogas. La pareja ya ha ingresado en prisión. Además, se pudo liberar a ocho víctimas. Sin embargo, la policía ha constatado que a pesar de que la explotación sexual de mujeres en este chalé prostíbulo continúa, ya que es un inmueble alquilado. Se calcula que en solo una mañana pueden llegar a ganar 6.000 euros, lo que habría comportado unos beneficios de dos millones de euros cada año. Solo en los cuatro días de vigilancia en el domicilio, llegó a haber más de 600 movimientos de personas que entraban y salían.