La policía ha liberado a 26 mujeres de origen chino y latinoamericano obligadas a ser explotadas sexualmente por un grupo criminal de origen chino. Las víctimas eran contactadas en su país de origen a través de anuncios en las redes sociales o de mensajes directos donde les ofrecían trabajo de masajista o de esteticista. Las mujeres eran obligadas a prostituirse sin poder hacer uso del preservativo, no podían rechazar a ningún cliente y tenían que estar disponibles las 24 horas del día y los siete días de la semana. Los investigadores, en el momento de la liberación y la detención de los responsables de esta trama —de los cuales hay cuatro en Catalunya— encontraron, en los prostíbulos clandestinos, armas ilegales y potenciadores sexuales.

Suplantación de identidad

La investigación comenzó en Zaragoza, después de que la Policía Nacional recibiera información de que en un piso había mujeres de nacionalidad china prostituyéndose. A raíz de las gestiones, los investigadores comprobaron que estaban ante un entramado criminal que tenía al menos once prostíbulos, no solo en la capital de Aragón, sino también en Barcelona, Tarragona, Figueres, València y Madrid. Los prostíbulos eran gestionados por los miembros del grupo criminal, junto con otros socios, y las víctimas iban rotando de ciudad en ciudad para así optimizar los beneficios del entramado.

Las víctimas eran contactadas a través de internet, fuera por mensaje directo o a través de anuncios en las redes sociales donde les ofrecían trabajo como masajista o esteticista en España. Cuando las mujeres, habitualmente en situación económica vulnerable, aceptaban el trabajo, entraban en el país con documentación falsa.

Una vez dentro de España, las mujeres tenían tarjetas de residencia y permisos de trabajo de otras mujeres. Esta documentación les era facilitada con el objetivo de no levantar ninguna sospecha en caso de ser identificadas por la policía o de que los prostíbulos fueran inspeccionados.

Régimen de esclavitud

Una vez llegaban a los diferentes prostíbulos de España, las mujeres eran alojadas en estos espacios y estaban obligadas a estar disponibles las 24 horas del día, los siete días a la semana. Las víctimas eran forzadas a mantener relaciones sexuales con los clientes sin ninguna medida de seguridad, como el preservativo, y no podían rechazar a ninguno. Muchas veces, incluso, tenían que ofrecer servicios a domicilio.

La red criminal también disponía de cámaras de videovigilancia para controlar a las víctimas. El dinero que conseguían las mujeres después de ofrecer los servicios sexuales debía ir íntegramente al entramado y ellas solo recibían un 50 % de los beneficios en caso de que hubieran conseguido saldar la deuda que tenían generada con los delincuentes.

Otros prostíbulos

Los miembros del grupo criminal también se dedicaban a crear prostíbulos clandestinos de cero. Alquilaban pisos o locales y los gestionaban hasta conseguir una importante red de clientes y después, traspasaban el negocio a otras personas por una cantidad elevada de dinero.

Finalmente, la Policía Nacional, junto con la colaboración de la ONG Our Rescue y Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, consiguió liberar a las 26 mujeres que trabajaban en once prostíbulos distribuidos por el Estado español y detuvo a los dieciséis miembros del entramado criminal: cinco en Catalunya —dos de ellos en Barcelona, dos en Tarragona y uno en Figueres—, tres en Zaragoza, cuatro en València y cuatro en Madrid. Entre los arrestados se encuentra la responsable de la red que, según ha informado la Policía Nacional, ha ingresado en prisión de manera provisional.

Los agentes cerraron los prostíbulos, que previamente registraron y donde encontraron 35.000 euros en efectivo, armas ilegales, como katanas, drogas, potenciadores sexuales, 24 teléfonos móviles, dos pasaportes falsos y documentación relacionada con esta actividad ilegal. También se embargaron cinco viviendas valoradas en más de medio millón de euros, dos coches y se intervinieron ocho cuentas bancarias que, supuestamente, los detenidos usaban para blanquear el dinero que ganaban con el negocio.

¿Ha pasado algo que aún no sale en EL CASO?
Avísanos desde aquí